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Violencia y agresión encubiertas en la crianza

Cada vez más el tema de las agresiones en la crianza es mencionado y puesto sobre la mesa a la hora de hablar de los efectos emocionales e incluso neurológicos que estos pueden tener en un ser humano. Sin embargo, seguimos en el mismo lugar que antes. Es increíble la cantidad de padres que todavía justifican el castigo físico y verbal como parte de la disciplina en la crianza. 

De lo que poco se habla es de aquella violencia encubierta que muchos ejercen, incluso sin darse cuenta, y que va socavando con la autoestima de nuestros niños y jóvenes y, es un tema del que todos tenemos que hablar para hacer consciencia. Hoy te dejo con las 5 formas más comunes de agresión-violencia encubierta utilizada por los padres en las interacciones con sus hijos:

  1. Chantaje emocional — muchos padres utilizan el retirar el afecto a sus hijos cuando han hecho algo inadecuado o fuera de las normas de la casa. Esto es algo que lacera gravemente el vínculo de apego seguro y además la autoestima. La lectura detrás de esto es: ¨cuando cometo errores no soy digno de amor.¨
  2. Culpabilizarlos – responsabilizarlos — en muchas ocasiones los padres sacan en cara algunos de sus propios tropiezos o estancamiento a cuesta de la crianza de sus hijos. Esto solo crea un sentimiento de piedra de tropiezo en nuestros hijos impidiéndoles ser ellos mismos y vivir desde la plenitud.
  3. Ridiculizarlos — la vergüenza es un sentimiento que provoca desprecio propio y ganas de escondernos. Cuando ridiculizamos a nuestros hijos estamos pisando su propia valía y sentimiento de capacidad. Esto puede ser en detalles tan sencillos como hacer notar de manera exagerada errores y ponerlos en evidencia con situaciones que le apenan. 
  4. El doble vínculo — el doble vínculo puede incluso llegar a ser un detonante de psicopatía en las relaciones. Son estos vínculos en los que se dice un mensaje verbal y de manera no verbal todo lo opuesto creando una contradicción en el ser que se va formando en la incertidumbre e inestabilidad. 
  5. La comparación — comparar a nuestros hijos es decirles que no son suficientes. Es importante tener en cuenta que la única medida de comparación siempre será con nosotros mismos y la mejor versión que podamos ser. 

Si te has visto en algunos de estos indicadores no es algo extraño ya que nosotros mismos repetimos patrones pasados en la mayoría de nuestras relaciones. La buena noticia es que puedes adueñarte del proceso y romper con esos patrones para permitirte sanar y liberar a tus hijos. 

 

Lic. Clarissa Guerrero Subero, M.A.

Psicóloga Clínica Especialista en Terapia Infanto-Juvenil y Parentalidad Consciente

Instragram y Facebook @lic.clarissaguerrero 

Clarissa Guerrero Subero

Psicóloga Clínica
Especialista en Terapia Infanto-Juvenil y Certificada en Parentalidad Consciente.

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