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Stella McCartney, 50 años y dos décadas al frente de su marca

Su madre fue, entre otras cosas, fotógrafa y su padre es músico, pero Stella McCartney no siguió los pasos de ninguno de los dos y decidió poner su creatividad al servicio de la moda. La diseñadora británica cumple este 13 de septiembre 50 años coincidiendo este año con el vigésimo aniversario de la firma que lleva su nombre.

McCartney nació hace 50 años en Londres y se convirtió en la tercera de los cuatro hijos, tres en común y uno que aportó Linda de una relación anterior, del matrimonio formado por Linda y Paul McCartney. Su padre era miembro de la, tal vez, banda más famosa del mundo: The Beatles. “Eran legendarios en público, pero corrientes en casa”, se lee sobre ellos en la página de la diseñadora.

Se crio a saltos entre la ciudad y la campiña inglesa, en una etapa en la que tomó consciencia sobre la importancia de proteger el medioambiente y el respeto por los animales. “Fui una privilegiada”, dijo a Vogue en una ocasión, “crecí en una granja orgánica; vi las estaciones. Mis padres eran vegetarianos, eran agentes de cambio”, añadió.

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En una entrevista con Interview Magazine en 2012, el periodista le preguntó si la reacción de su padre cuando leía algo que habían escrito sobre él le había causado alguna impresión. “Sí, pero como cualquier padre, ¿sabes?”, dijo. “No creo que mi padre realmente leyera sus críticas. Nunca comprábamos periódicos, nunca. No los compro ahora. Así que tengo que decir que crecimos realmente aislados de esa parte de nuestra vida”, añadió. “Quizá en una burbuja. Hubo momentos en los que todo estaba presente y luego, la mayoría de veces, no era parte de la rutina diaria. Era solo el trabajo de papá”.

La propia diseñadora contó al medio una anécdota sobre cómo convivía con la fama de sus progenitores. “Mi papá bromea diciendo que cuando era pequeña, estábamos en Escocía, y él salió en la tele, me di la vuelta y dije…’¡Eres Paul McCartney!’ Fue un poco raro”.

Su elegante sastrería

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En el discurso que pronunció en 2014 en una entrega de premios, McCartney habló de su precoz interés por el mundo de la costura cuando era una niña. “Toda mi energía fue para averiguar cómo podía hacer carrera en la moda”, dijo según publicó Fashionista. A los 12 años diseñó su primera prenda. A los 15 años, un amigo de la familia le regaló unas prácticas en Saint Laurent, Ungaro y Christian Lacroix.

Así que no tardó mucho en comenzar su formación en Central St. Martins, parte de la Universidad de las Artes de Londres, considerada una institución en el mundillo, por la que pasaron otros modistas como John Galliano o Alexander McQueen. “Se graduó en 1995 y se volvió inmediatamente reconocible por su elegante sastrería, la estética atrevida y la energía masculina de su ropa de mujer”, se lee en su página.

Dos años después aterrizó en Cholé, contratada por Vendôme Luxury Group como Directora Creativa, para renovar y revitalizar la marca. En 2001, se lanzó a su propia aventura creando su casa de lujo, Stella McCartney, y presentó su primera colección en octubre de ese mismo año. Ninguna de las prendas bajo su etiqueta contribuyen a la crueldad animal, no están confeccionadas con pieles, cuero o plumas, por ejemplo.

“Me imagino vikingos sentados alrededor de una olla, hirviendo los últimos huesos del alce que han despellejado para obtener la piel y creo, vaya, estamos todavía allí”, dijo la modista a Vogue en 2019. “Creo que el momento del que estoy realmente orgullosa es de construir un negocio sin usar animales. Y, con suerte, cambiar la percepción de la gente de cómo se puede hacer moda de lujo”, dijo a Interview Magazine.

No solo ha prescindido del uso de cuero o pieles, también ha apostado por alternativas a materiales que tienen un alto impacto en el medioambiente, como el PVC, a través de la innovación.

“¿Es satisfactorio tener que trabajar duro en la parte de la invención?”, le preguntó una periodista de The Guardian en 2019, “No, no es como si dijera: ‘Oh, no voy a usar PVC porque el desafío me hará más creativa’”, contestó. “Es como, ‘bueno, eso es una mierda, y encima solo tengo tres lentejuelas que puedo usar en dos combinaciones de colores en lugar de las 5.000 que usarán los demás’. Si todos los demás fueran sostenibles podríamos tener un terreno de juego nivelado, por lo que tengo la sensación de que es injusto, pero es mi elección y creo mucho en mis razones para trabajar de esta manera”.

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En 2018, la diseñadora se hizo con el control total de su empresa después de 17 años al comprar la participación del grupo Kering. Y en 2019, cerró un acuerdo con el conglomerado multinacional francés LVMH Moët Hennessy Louis Vuitton para seguir desarrollando la marca, de la que ella sigue siendo la principal dueña.

Actrices como Kate Hudson, Charlize Theron, Cameron Díaz y Jane Fonda; cantantes como Beyoncé y Rihanna y otras personalidades como la abogada Amal Clooney han vestido sus creaciones. También firmó los vestidos de la recepción nupcial de Meghan Markle, Ellie Goulding y el mono de Gwyneth Paltrow y el de novia de Madonna en su boda con el director Guy Ritchie.

Texto: Mateo Castillo.

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