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Sacrificios

El sacrificio en el ajedrez es un recurso táctico con el cual se entrega una pieza a cambio obtener diferentes recompensas: puede ser una combinación para lograr una red de jaque mate, ganar material o alcanzar una superioridad posicional decisiva para triunfar.

Cualquier pieza de ajedrez, excepto el rey se puede sacrificar. Como los jugadores normalmente intentan mantener sus propias piezas, realizar un sacrificio puede ser una sorpresa desagradable para el contrario, haciéndole gastar mucho tiempo intentando calcular si el sacrificio es válido y si puede construir una correcta defensa al aceptarlo.

“Lo importante no es solo sacrificar sino, prever la posición tras el sacrificio”. Al realizar la combinación es importante evaluar con precisión la posición resultante después de su ejecución. Ya sea por la emoción del momento, el espíritu personal de creatividad o simplemente por el facilismo en el cálculo, cometemos sacrificios erróneos que después de realizados, y ante una acertada defensa del rival, nos damos cuenta que la combinación no era correcta.

Con relativa exactitud sacrificamos material para decidir la partida con ataque de mate; en este caso, pensamos que el sacrificio será beneficioso si contamos con un balance favorable de piezas agresoras contra piezas que defienden al rey contrario, o que, al sacrificar, rompemos la defensa del monarca enemigo y éste queda a expensas de nuestras piezas y cuando menos, debe devolver cuantioso material para contra restar la feroz embestida. En este tipo de sacrificio la situación del rey rival es la clave del mismo.

Pero no siempre se sacrifica material para crear posiciones donde el jaque mate sea el centro de la combinación. Existen posiciones en las cuales la entrega puede ser para obtener una ventaja material superior, clara y sin contra juego del rival, lo que posteriormente nos garantizará definir la partida sin riesgos.

También hay posiciones donde el sacrificio no busca dar jaque mate ni alcanzar ventaja material. Su único objetivo radica en lograr una superioridad posicional que permita progresar con seguridad en el camino de la victoria. Estos son los conocidos sacrificios posicionales, que en muchos casos consisten en ceder una torre por una pieza menor (alfil o caballo) que será ubicada en una envidiable posición del tablero.

Existen sacrificios posicionales que comprenden la idea de desprenderse de las piezas más efectivas que tiene el oponente y lograr una simplificación que nos permita llegar a un final con una cómoda ventaja para lograr el triunfo; éstos se pueden definir como sacrificios de simplificación.

Si desea ampliar sus conocimientos con ejemplos prácticos de este tema puede dirigirse a: http://www.ajedrezpinal.com/2988-2/

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