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El amor de un padre 

 

Ayer iba en mi carro de prisa para que el toque de queda no me agarrara en la calle. El que me conoce sabe que siempre ando “volando” como si alguien me esperara o tuviese una urgencia. Es algo que siempre quiero mejorar y me traiciona. Sin embargo, debo confesar que esto no me impide notar pequeños detalles a mi alrededor. Como este padre que bajó con sus dos hijos a patinar en la calle , al igual que yo, aprovechando el último lapso de tiempo antes del toque de queda. 

Reduje el paso, habían niños en la calle y a los niños, no vale la pena apurarlos. Los miré con detenimiento, fueron alrededor de 30 segundos pero lo sentí más largo. Ver la infancia en práctica es de las pocas cosas que me hacen conectar con el presente y perder la noción del tiempo. Y ahí lo vi , crucé la mirada con ese padre por menos de 5 segundos y lo entendí: a pesar del cansancio, el agotamiento físico y mental, de no tener idea cómo lo haremos mañana, ahí estás papá y mamá; animando, haciendo de payaso, quitándote horas de sueño para regalarles momentos de valor y drenar esa energía vital que caracteriza a la primera infancia. 

Me vi allí , en ese papá, le sonreí.. yo se que me entendió. Lo entiendo. Yo estoy ahí, no es fácil pero va a valer la pena. Luego miraremos atrás y nos preguntaremos ¿cómo lo hicimos?. 

No habrá respuesta, pero seguro que será infalible sonreír.   

 

Lic. Clarissa Guerrero Subero, M.A.

Psicóloga Clínica Especialista en Terapia Infanto-Juvenil y Parentalidad Consciente

Instragram y Facebook @lic.clarissaguerrero 

 

Clarissa Guerrero Subero

Psicóloga Clínica
Especialista en Terapia Infanto-Juvenil y Certificada en Parentalidad Consciente.

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