El medioambiente, los ecosistemas y las especies vivientes no tienen a un Alejandro que los proteja y evite las tantas depredaciones que de estos se hacen. Es harto conocido que este gobierno y en menor medida el anterior no han tenido ninguna preocupación por la agricultura dominicana, pero sobre todo en este gobierno no hay interés en dinamizar la producción agrícola, lo cual queda evidenciado con la ausencia de acciones en tal sentido.
Si se incentivara la producción agropecuaria, dándole el asesoramiento y apoyo a los agricultores para la producción de rubros orgánicos, sin el uso de agroquímicos, exceptuando algunos de ellos como el arroz que tienen una larga data en el uso de agroquímicos para su producción y son de consumo masivo en nuestro país. En tal sentido, con el cultivo orgánico de la mayoría de los productos agrícolas se puede contribuir a la preservación de los ecosistemas para proteger la vida, tanto la de los seres humanos como las de las otras especies vegetales y animales.
¡Qué bueno que es hoy que publico este artículo y no lunes 08/01/2024 como pensaba! ¿Por qué digo esto? La respuesta es que no hubiese tenido la oportunidad de ver el reportaje de la entrevista realizada por Hainan Reynoso Uribe a Eleuterio Martínez, Presidente de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, la cual se reseña en la página 13 de la edición impresa del periódico Hoy, en la que se destacan los diferentes factores que determinan el deterioro ambiental.
Una de las causas que, según Martínez, condiciona o determina que la explotación minera tenga un gran impacto en el deterioro ambiental es que los inversionistas no quieren invertir mucho en la explotación minera para obtener sus ganancias. Señala además, como debe protegerse la cuenca del rio Ozama para garantizar el abastecimiento del agua a la ciudad de Santo Domingo; por otra parte, señala además que el vertedero de Duquesa se puede aprovechar para la producción de una cantidad significativa de energía.
Por otro lado, da cuenta de la destrucción de los ecosistemas de manglares con las construcciones y como la construcción del Muro Fronterizo ha tenido un impacto negativo en el medioambiente. Es curioso que en la página 12 del mismo periódico de ayer se da cuenta de una denuncia que la hace la Sociedad Ecológica de San Cristóbal, en la misma se da cuenta de que la Cooperativa de los Integrantes de las Fuerzas Armadas (COOPINFA) pretende construir una casa club en el mismo centro de la ciudad, en terrenos que son parte del Parque Ecológico Las Caobas.
Por otra parte, no nos cabe ninguna duda de que es una propaganda electorera de la Alcaldía del Distrito Nacional, reseñada en la página 12 de la edición impresa del Listín Diario de este lunes, al hablar de que los plásticos no irán a parar a las aguas, al declarar que 3, 040,445 de botellas de plásticos no irán a ríos, mares y vías. Eso parece puro demagogia electorera, porque ahora se habla de eso cuando estamos muy cerca de las elecciones. Esa cifra no es tan grande, pero porque no se habla de que una cantidad así o muy superior a esa habría que recogerla semanalmente en el Distrito Nacional. Tan sólo hay que pensar en la cantidad de jóvenes, niños y adultos que usan diariamente envases plásticos de gaseosas, agua, etc. En una semana la cantidad acumulada tiene que ser de más de 3 millones de unidades de botellas desechables, sin incluir vasos y envases de comida de porcelanicrón que también son desechables.
Sean cuales sean los resultados en los certámenes electorales de este año para elegir autoridades, en términos de los candidatos de las organizaciones políticas que sean elegidos, no auguramos esperanza de política medioambientalista varíe mucho desde las esferas de los poderes del Estado y de las corporaciones municipales. Sin embargo, creemos que una Sociedad Civil organizada deberá servir de leviatán, primero creando conciencia en los ciudadanos a través de la propaganda, luego buscando fomentar la creación de pequeños núcleos de defensa del medioambiente, pasando a la denuncia del delito ambiental y luego a las acciones de defensa de los ecosistemas.
Es urgente la defensa de los ecosistemas y la prevención de los futuros desastres ambientales, por lo desastrosos que serían y porque constituyen una amenaza para la existencia de toda manifestación de vida en el planeta. El cambio climático no es fácil de enfrentarlo, pero hay que enfrentarlo y frenarlo; es difícil de enfrentarlo porque los principales responsables de la ocurrencia del mismo son los dueños de los grandes capitales y de las finanzas, pero no es imposible de hacerlo, enfrentando a esa minoría que constituyen la gran burguesía y el capital financiero. Hay que salvar a la humanidad, hay que salvar la vida en nuestro país y en el planeta, cueste lo que cueste.
La sociedad de hoy en día parece verse situada como si estuviera al margen de los valores, en sociedades anteriores la religión y la organización familiar parecían ser los ligamentos que cohesionaban a la sociedad y que integraban a los individuos a la misma, pero ya hoy día más que nunca no es así, aunque ya finales del siglo XIX Emile Durkheim avizoraba algo de eso por la inestabilidad en los núcleos familiares producto de la Revolución Industrial, al separar está a los miembros de la familia, pero también porque no había una sola iglesia que moldeara moralmente a toda la sociedad como en los tiempos del feudalismo. Sin embargo, ahora es que eso está a la orden del día con la tendencia al Estado laico y las crisis de las iglesias, lo que al parecer viene condicionando una crisis de autoridad y de los valores morales en la sociedad.
Sin embargo, el sistema de pensamiento sociológico de Durkheim para interpretar la sociedad pretendía colocar la moral o los valores éticos por encima de lo económico, lo que podría encontrarse tanto en su obra: El Suicidio, como en otra de sus obras: La División del Trabajo Social, la cual fue fruto de una investigación para completar su grado de doctor.
Sólo si actuamos conforme a lo que la naturaleza manda podemos defender los ecosistemas, frenar el cambio climático, preservar la vida en todas sus manifestaciones y regenerar moralmente a la sociedad y alcanzar un estado de felicidad y de paz. Una regeneración moral deberá estar fundamentada en el respeto al orden natural sin depredarlo y actuando conforme a las reglas que demanda la naturaleza como sistema ordenado, salvo aquellos individuos que por defectos físicos o sistémicos de su anatomía no puedan acatarlo. Pero esos son una minoría pírrica. La regeneración moral de la sociedad se puede dar si respetamos a la vida y a todo el orden natural del que forma parte está, sin importar el ateísmo o las creencias religiosas. Así preservaremos la vida en el planeta y no seremos depredadores, pero no podrá lograrse esto con la existencia de las grandes propiedades y del capital financiero privado, porque estos son los grandes responsables de este caos ambiental, no los pobres que son marginados por la explotación del capitalismo salvaje y neoliberal.
En la ciudad de Santo Domingo, según da cuenta en su versión impresa el Listín Diario del jueves 04/01/2024 en su página 7, la cañada Bonavides del barrio Nuevo Domingo Savio, recientemente reinaugurado o refundado, pero su remodelación comenzó en el gobierno pasado, sufrió un colapso con los aguaceros de noviembre y las autoridades no intervienen, pero da cuenta el mismo diario de ese mismo día y en la misma página que en la cañada de Guajimía se cayó una pared que afecta a una señora que vive en el sector. Hicieron una inversión en la construcción de la pared en la cañada que no ha servido de mucho, la que según parece no llenó su cometido y ahora con la caída está perjudicando el patio del solar o la vivienda de una señora del sector. El Mercado Nuevo de la Avenida Duarte se ha convertido en un desastre ambiental, según también se resalta en uno de los reportajes recogidos en uno de los diarios impresos en días anteriores.
En uno de los 25 volúmenes de la publicados que en el 1955 se publicaron con motivo del 25 Aniversario de la Era de Trujillo, en el volumen número 12, cuyo título es: Las Obras Publicas en la Era de Trujillo de la autoría de Juan Ulises García Bonnelly, se recogen importantes datos relativos a la deforestación, el cambio climático y el aumento de las temperaturas. Para que se tenga una idea la temperatura máxima registrada en la ciudad de Santo Domingo en el 1911 fue de 35 grados, registrada en el mes de septiembre, según García Bonnelly. En cualquier punto del país se registran temperaturas de 37 grados, si no se trata de montañas. En 1871, citando otras fuentes, el autor García Bonnelly da cuenta de un registro de una temperatura en Moca de 15 grados y en Maimón de Bonao de 14 grados, hoy día seria inverosímil.
Por Francisco Rafael Guzmán F.

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