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SANTIAGO,R.D. — El presidente y director ejecutivo del Grupo M y del Parque Industrial CODEVI, Fernando Capellán, propuso avanzar hacia una integración económica entre República Dominicana y Haití sustentada en la creación de empleos, la inversión privada y la cooperación estratégica, al considerar que ambas naciones pueden aprovechar sus capacidades complementarias para impulsar el desarrollo de la isla.
Durante su participación en el panel “Una nueva etapa en la integración regional: qué hacer y cómo avanzar”, celebrado en el marco del 41.º período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Capellán afirmó que la relación entre ambos países debe abordarse desde una perspectiva de oportunidades económicas, sin desconocer el respeto a la soberanía, la seguridad y las leyes de cada nación.
“Esto es un tema de negocios donde siempre hemos visto Haití y República Dominicana, especialmente la frontera dominico-haitiana, como oportunidades de negocio, no necesariamente el tema caritativo o de subvenciones, sino puro negocio”, expresó el empresario, al defender la importancia de atraer capital capaz de generar empleos y fortalecer las economías de ambos lados de la frontera.
Capellán compartió el panel con representantes de gobiernos y organismos regionales, entre ellos el ministro de Relaciones Exteriores y Comercio Exterior de Barbados, Christopher P. Sinckler; la directora del Departamento de Integración Regional de la Cancillería de Brasil, Daniela Arruda Benjamin; la subsecretaria para América Latina de la Cancillería de México, Raquel Serur Smeke; la secretaria general de la Comunidad del Caribe (CARICOM), Carla Natalie Barnett; el director y fundador del Centro Adam Smith para la Libertad Económica de la Universidad Internacional de Florida, Carlos Díaz-Rosillo; y la secretaria general del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), Lina Ajoy Rojas. La sesión fue moderada por el embajador Rubén Silié, viceministro de Política Exterior Multilateral del Ministerio de Relaciones Exteriores de República Dominicana.
CODEVI: una experiencia de desarrollo en la frontera
Como ejemplo de las posibilidades de cooperación económica, el presidente del Grupo M y CODEVI presentó la experiencia de los 23 años de operaciones de la empresa en la zona fronteriza norte de Haití, donde, según explicó, se ha desarrollado un ecosistema productivo que actualmente genera entre 18,000 y 19,000 empleos.
El empresario indicó que la iniciativa ha trascendido la actividad industrial mediante la incorporación de servicios e infraestructuras de apoyo a la comunidad, entre ellos un centro infantil, una escuela, una policlínica y un centro de reforestación, además de cambios en la matriz energética.
“Hay un antes y un después en esta comunidad y toda esta región”, manifestó Capellán, al destacar la transformación que, a su juicio, ha experimentado el entorno a partir de la actividad empresarial y la integración con las comunidades.
Explicó que el modelo combina proveedores y cadenas de suministro vinculados a República Dominicana con mano de obra ubicada en Haití, una articulación que considera replicable en otros sectores. A su entender, existen oportunidades adicionales en logística, finanzas, infraestructura, reforestación de cuencas hidrográficas y cooperación cultural y deportiva.
“La combinación de los activos de estos dos países es la clave; ninguno podrá lograr con eficiencia solo, sino la combinación de ambos”, sostuvo.
Comercio bilateral y oportunidades de inversión
Capellán resaltó la interdependencia comercial entre las dos naciones y señaló que República Dominicana exportó a Haití alrededor de US$1,200 millones durante 2025, según la cifra que presentó en su intervención. Precisó que ese monto corresponde al comercio formal, mientras que las operaciones informales resultan más difíciles de cuantificar.
Afirmó que Haití representa un mercado importante para los productos dominicanos, especialmente alimentos y materiales de construcción, al tiempo que República Dominicana se beneficia de los vínculos comerciales y de la disponibilidad de mano de obra haitiana.
Para el empresario, esta relación debe traducirse en estrategias conjuntas que permitan ampliar la producción, atraer nuevas inversiones y generar oportunidades laborales. También consideró que los gobiernos y el sector privado deben dejar atrás las decisiones coyunturales para adoptar planes de mediano y largo plazo que respondan a las necesidades económicas y sociales de ambos países.
“Ahora mismo las decisiones se están tomando basadas en emociones. Son decisiones tácticas, las cuales solamente tapan un hoyo en un momento, principalmente político, y no estratégico de mediano y largo plazo”, advirtió.
Desinformación y discursos de confrontación
Uno de los puntos más enfáticos de su intervención fue la crítica al uso de las redes sociales y de los discursos de confrontación como instrumentos para obtener popularidad política. Capellán consideró que estas dinámicas dificultan la adopción de políticas públicas que favorezcan la cooperación dominico-haitiana.
“El principal problema que vemos son los likes, los me gusta”, afirmó, al señalar que empresarios, políticos e influenciadores pueden recurrir a mensajes que enfrentan a ambos pueblos para ganar seguidores y respaldo.
En ese sentido, llamó a reducir las tensiones y superar las percepciones negativas que alimentan el temor mutuo entre dominicanos y haitianos.
“Hay una necesidad importantísima de que el cuco haitiano en República Dominicana y el cuco dominicano en Haití desaparezca”, expresó, al utilizar la figura popular del “cuco” para describir los temores que, a su juicio, impiden construir una relación de mayor confianza.
El empresario insistió en que la cooperación económica no implica desconocer las diferencias ni las necesidades de seguridad de cada país, sino reconocer que la estabilidad y el bienestar de las poblaciones requieren respuestas coordinadas y sostenibles.
Seguridad y empleo: dos desafíos inseparables
Al referirse a la crisis haitiana, Capellán reconoció la importancia de restablecer la seguridad y respaldó los esfuerzos internacionales dirigidos a enfrentar la violencia de las pandillas. Sin embargo, sostuvo que las intervenciones de seguridad deben acompañarse de medidas que permitan crear puestos de trabajo.
“Podemos mejorar 100% la seguridad en Haití, pero si no hay empleos no es sostenible”, advirtió.
A su juicio, la frontera dominico-haitiana ofrece condiciones para ampliar significativamente el empleo mediante la manufactura y otras actividades productivas. En ese contexto, planteó aprovechar el interés de países como Taiwán y Brasil para promover inversiones que respondan a oportunidades comerciales concretas, en lugar de limitar la cooperación a la asistencia económica.
Capellán destacó especialmente el potencial de la industria textil y de confección en Haití, así como la necesidad de impulsar mecanismos que favorezcan la inversión y la generación de puestos de trabajo. También defendió la importancia de promover condiciones legislativas estables para atraer empresas interesadas en producir desde el país caribeño y abastecer mercados internacionales.
Asimismo, consideró necesario que el Gobierno haitiano adopte medidas que fortalezcan el entorno de negocios y permitan ampliar la actividad manufacturera, mientras República Dominicana incorpora la dimensión económica de su relación con Haití a sus planes estratégicos de desarrollo.
En ese sentido, citó el Plan República Dominicana 2036, orientado a duplicar el tamaño de la economía nacional, y observó que la relación económica con Haití debería ocupar un lugar más relevante en esa planificación, dada la magnitud del intercambio comercial y los vínculos laborales entre ambos países.
Un llamado a la planificación conjunta
El presidente del Grupo M y CODEVI valoró las iniciativas de acercamiento entre representantes del sector privado y autoridades dominicanas y haitianas, al considerarlas señales positivas para construir una agenda de cooperación.
No obstante, insistió en que los avances requieren coordinación entre los gobiernos, los empresarios y otros sectores de la sociedad, con objetivos definidos que permitan convertir las oportunidades identificadas en proyectos concretos.
Capellán concluyó que la integración económica entre República Dominicana y Haití no debe depender de respuestas improvisadas ni de posiciones motivadas por la confrontación, sino de una visión estratégica que combine inversión, empleo, seguridad y respeto a la soberanía de ambas naciones.
“No hay alternativa”, afirmó, al reiterar su convicción de que una cooperación económica bien gestionada puede convertirse en una oportunidad significativa para el desarrollo de los dos países.

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