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SANTO DOMINGO.- La economista Clara González valoró el reconocimiento otorgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) a la República Dominicana como país Hambre Cero, al considerar que es el resultado de políticas públicas coordinadas, el fortalecimiento del sector agropecuario y la estabilidad macroeconómica.
Explicó que la combinación de una mayor producción nacional de alimentos, el respaldo al sector agropecuario y la ampliación de los programas de protección social permitió que el país redujera la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 %, umbral establecido por la FAO para alcanzar la meta de Hambre Cero.
Señaló que el Gobierno ha mantenido una estrategia enfocada en la seguridad alimentaria, impulsando el crecimiento de la producción agropecuaria, que durante 2025 alcanzó cifras récord en varios rubros. Entre ellos destacó la producción de 1.78 millones de quintales de arroz, uno de los principales alimentos de la dieta dominicana; 6.28 millones de quintales de raíces y tubérculos, 4.33 millones de unidades de plátano y más de 80.3 millones de racimos de guineo.
La economista realizó estas declaraciones durante la conducción del programa “Econométrica”, que transmite la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
(Ver programa).
González afirmó que, aunque la evaluación técnica realizada por la FAO valida estos resultados con base en indicadores internacionales, valora que “existen dos caras de una misma moneda: los que aprobamos y vemos los estándares que usa la FAO, los que vemos las estadísticas, las ejecutorias de este gobierno a través de los diferentes entes que promueven la producción nacional, y otros que son escépticos”.
En ese contexto, la economista agregó que la realidad es que República Dominicana produce más del 85 % de los alimentos que consumen sus habitantes, resultado que atribuyó al acceso al financiamiento para los productores, mediante créditos con tasas preferenciales e incluso de 0 % de interés, canalizados a través del Banco Agrícola y el Banco de Reservas, además de las inversiones en infraestructura y sistemas de riego.
Asimismo, destacó el aumento del alcance de los programas de protección social orientados a garantizar el acceso de la población a los alimentos. Citando entre ellos, el Programa de Alimentación Escolar, que beneficia diariamente a más de dos millones de estudiantes; el Programa de Transferencias Condicionadas para familias vulnerables; la expansión de los Comedores Económicos, que cuentan con 134 establecimientos y distribuyen raciones alimenticias gratuitas; y el programa Supérate, que amplió su cobertura hasta alcanzar cerca de 1.5 millones de familias.

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