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SANTO DOMINGO ESTE.– Alfredo Pichardo, miembro de la Dirección Central del partido Fuerza del Pueblo y exregidor, advirtió este miércoles sobre la necesidad de un plan de ordenamiento para garantizar el acceso a viviendas básicas y el remozamiento de barrios populares ante el auge inmobiliario y comercial en Santo Domingo Este, especialmente en sectores como Alma Rosa, Ensanche Ozama y la Avenida España.
Pichardo, quien durante su gestión como presidente de la Comisión de Planeamiento Urbano impulsó la normativa que permitió la ampliación de los niveles de construcción, considera que la densificación fue un paso necesario para modernizar la demarcación, pero ahora se requiere dar el «siguiente paso lógico».
«Hicimos lo correcto al permitir que la ciudad creciera hacia arriba para atraer inversión. Pero hoy, ese crecimiento del lujo debe servir de motor para financiar la equidad. Como dirigente de la Fuerza del Pueblo, creo firmemente en un desarrollo que no deje a nadie atrás. No podemos tener torres de cristal frente a barrios que carecen de servicios básicos o jóvenes profesionales que no pueden costear una vivienda digna en su propio municipio», señaló mediante un comunicado.
En ese sentido, el exconcejal propuso avanzar hacia una legislación que integre el Fideicomiso Municipal al ordenamiento jurídico nacional. Explicó que, a diferencia de los fideicomisos públicos o inmobiliarios actuales, esta figura permitiría a las alcaldías capturar la plusvalía urbanística.
«El éxito de ciudades en Colombia y México nos enseña que el derecho a construir más altura debe generar un beneficio directo para la comunidad. Proponemos que los arbitrios especializados provenientes del sector lujo se gestionen a través de un Fideicomiso Municipal de Vivienda y Suelo», detalló Pichardo.
Según el planteamiento, estos fondos se utilizarían para:
1. Subsidiar el suelo para proyectos de vivienda de bajo costo dentro del municipio, similares al modelo de Ciudad Juan Bosch pero integrados en el tejido urbano existente.
2. Remozamiento integral de infraestructuras en barrios populares colindantes a las zonas de alta rentabilidad.
3. Garantizar servicios públicos eficientes (drenaje, iluminación y seguridad) que soporten la nueva densidad poblacional.
Finalmente, Pichardo hizo un llamado a las autoridades municipales actuales y a los legisladores a no ver la verticalidad solo como un indicador económico, sino como una herramienta de transformación social. «El desarrollo que no incluye a la gente es solo construcción; el desarrollo que integra a todos los sectores es verdadera ciudad», concluyó.
ADDP/

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