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SANTO DOMINGO. – La discusión reciente sobre la Presa Monte Grande ha girado en torno a porcentajes de ejecución y variaciones presupuestarias. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, el proyecto debe entenderse como un programa hídrico integrado.
La presa incorpora una capacidad cercana a 380 millones de m³, lo que permite regular el recurso hídrico en una de las cuencas más expuestas a eventos extremos del país.
Las obras complementarias y la conexión con el sistema de acueductos del Suroeste (ASURO) convierten esa regulación en beneficios concretos:
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Caudal de diseño de 3.5 m³/s para agua potable.
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Acceso mejorado para más de 500,000 personas.
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Riego fortalecido para cerca de 5,000 productores.
En términos de desarrollo territorial, el proyecto reduce vulnerabilidad climática, mejora productividad agrícola y fortalece resiliencia urbana.
El debate público es legítimo. Pero la evaluación técnica debe considerar el impacto estructural de largo plazo.

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