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SANTO DOMINGO. – El psicólogo escolar Alberto Adames afirmó que cuando una relación de pareja no funciona, la responsabilidad de sanar emocionalmente recae en cada persona.
El especialista explicó que superar una ruptura implica asumir un proceso de reconstrucción personal basado en el autocuidado, la reflexión y el fortalecimiento del amor propio.
“Cuando una relación termina, es usted quien debe recoger los platos rotos”, expresó Adames, al señalar que nadie puede realizar por otro el proceso de sanar un corazón roto. A su juicio, aceptar esa responsabilidad es el primer paso para recuperar el equilibrio emocional.
El psicólogo ofreció estas informaciones durante una entrevista realizada por la comunicadora Krismeli Brito Padilla, en el programa “Con la Dra. Controversia”, transmitido a través de la plataforma digital El Nuevo Diario TV.
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Con la Dra Controversia – ¿Quién recoge los Pedazos del Corazón?
En ese sentido, explicó que el final de una relación suele generar un proceso de duelo que puede provocar tristeza profunda, pérdida del interés en actividades cotidianas, aislamiento y descuido personal.
“Muchas personas pierden el deseo de salir, de hacer cosas o hasta descuidan su aspecto físico. Por eso el autocuidado no debe ponerse en segundo plano”, indicó.
Sin embargo, advirtió que algunas personas reaccionan en el extremo opuesto, intentando aparentar felicidad inmediata frente a los demás. “Hay quienes quieren demostrar que están mejor que nunca, pero evitar el dolor impide atravesar el proceso necesario para sanar”, sostuvo.
En materia de relaciones afectivas, Adames recomendó actuar con prudencia al iniciar vínculos sentimentales y no entregar la confianza de forma inmediata.
“Usted no puede conocer a una persona y de entrada contarle su vida, sus miedos o frustraciones. La confianza se construye cuando se está seguro de que el otro va a valorar, cuidar y respetar”, explicó.
El especialista también alertó sobre el llamado “complejo de salvador”, una actitud que puede generar sufrimiento en las relaciones. “Usted no está para salvar emocionalmente a nadie. Si una persona está dañada y no quiere cambiar ni buscar ayuda, nadie puede hacerlo por ella”, afirmó.
Asimismo, sostuvo que aunque el matrimonio es una institución que debe protegerse, ninguna persona debe permanecer en una relación marcada por el maltrato o el sufrimiento constante.
“Nadie está obligado a vivir un calvario. Si una persona se niega a buscar ayuda y la relación se vuelve dañina, lo lógico es priorizar la seguridad y la salud emocional”, señaló.
Adames resaltó que el amor propio no evita que una persona sea traicionada o atraviese momentos dolorosos, pero sí determina la manera en que se enfrenta la adversidad.
“El amor propio se demuestra cuando, después de una experiencia difícil, usted decide priorizarse, cuidarse y reconstruirse”, agregó.

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