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La política dominicana entre el Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho

La política dominicana entre el Chapulín Colorado y el Chavo del Ocho

El quehacer político dominicano es muy interesante y pintoresco, donde muchas personas se encuentran interpretando personajes, que no son, en la vida real, cual si fuera una comedia escrita por el célebre humorista Mexicano Roberto Gómez Bolaños (Chespirito), donde un actor pasado los cuarenta años de edad, interpreta a un niño de ocho, con tanta destreza, que los televidentes terminan olvidando por un instante la realidad de sus años, y pasan a disfrutar tan genuina función, también como un héroe de carne y hueso, como el Chapulín Colorado, enfrenta sus temores y sus fantasmas internos, para vencer el mal a toda costa.

Tanto en el Chapulín Colorado como el Chavo del Ocho, son los ejes fundamentales donde giran estos libretos, que envuelven obviamente más personajes y actuaciones ciertamente brillantes, los cuales son iconos y referente en toda Latinoamérica, y en otras latitudes del mundo, extrapolando todo el doblaje de estas actuaciones al diario vivir de nuestra política, haciendo un ejercicio del manejo y comportamiento de nuestros políticos, indiscutiblemente existe un paralelismos inherente entre ambos, por sus interpretaciones convincentes, unos para hacer reír y otros para engañar.

Vamos a tratar de describir algunos de estos personajes, con interpretaciones magistrales, dignos de ser premiados con un óscar, por sus soberbias actuaciones, y porque no, un premio soberano si lo llevamos al plano nacional, quien escribe esta crónica es un apasionado de la política, de igual forma pertenezco a un partido político, tratare de llevar mis experiencias adquiridas, en favor del buen desarrollo del presente artículo.

Comencemos Encontramos en el ambiente político el que se pinta de serio, se vende como el más inmaculado, el que profesa respetar las leyes a toda costa, se cree por encima del bien y del mal, regularmente es distante, no le gusta intimar con nadie, siempre a la espera de una oportunidad para dar riendas sueltas a sus bajos instintos, tenemos también, el político que se escuda en sus orígenes humildes, haciendo constantemente la historia de su vida, sus calamidades y el gran sacrificio que tuvo que pasar, para llegar donde esta, como su personaje es de índole humilde, siempre se está riendo para lograr empatía con sus presas, que solo se dan cuenta de quién es en verdad, cuando obtiene lo que anda buscando, después de ahí, se olvida de los que creyeron en él, solo le cumple a los renacuajos que se prestan a sus fechorías.

El oportunista siempre está presente en nuestros partidos políticos, como el tiburón cuando huele sangre, este personaje se adhiere aquellos, que por alguna razón se perfilan que pueden obtener algún cargo o un espacio de poder, utiliza la estrategia de la familiaridad, haciendo se sentir, como si fuera hijo o hermano de la presa en cuestión. El tránsfuga, su esencia es siempre estar con el partido de gobierno, no importa sus pronunciamientos anteriores en favor de X o Y partido político, cambia de opinión según cambie el país de gobierno, siempre se alinea con el que está arriba, hoy más que nunca está de moda.

El dinámico, este es muy activo y habilidoso, presto siempre a colaborar, a servir, ayudar constantemente a la causa, no pierde tiempo en aprovechar cualquier circunstancia para serrucharle el palo hasta su mejor amigo, su objetivo es escalar a cualquier precio, usurpa funciones, si te descuidas es capaz de hipnotizarte para lograr su meta. Por otra parte, encontramos el político halagador, siempre maximizando el accionar de los demás, que están en un escalafón más alto que él, comúnmente llamado lambón en nuestro país, a los funcionarios les encantan este personaje, para poder sentirse Dioses del Olimpo.

El político maquiavélico, regularmente es el más ecuánime, tranquilo, sereno y calculador de todos, en él están conjugados los conocimientos básicos y fundamentales para conseguir triunfar en la política, se destaca de los demás porque regularmente son intelectuales y cultos, que utilizan su intelecto para manipular, engañar, embaucar y seducir adeptos para sus fines, comúnmente son los que escalan las más altas posiciones.

En resumidas cuentas, los personajes del Chapulín Colorado y El Chavo del Ocho, que son interpretados por Roberto Gómez Bolaños, tienen un fin, hacer reír a las personas, por otro lado, el objetivo de los políticos que interpretan personajes que verdaderamente no son, tienen una intención ciertamente mal sana, quiero dejar claro, que no todos los políticos en nuestro país, tienen estas naturalezas, conozco muchos políticos adornados por condiciones excepcionales, merecedores de cualquier reconocimiento por la sociedad dominicana, pero en lo que el hacha va y viene, al que le sirva el sombrero que se lo ponga.

Por: Antonio Reyes Baldwin

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