Quiosco

Las rutas del desarrollo de Constanza: La agricultura y el turismo.

Las rutas del desarrollo de Constanza: La agricultura y el turismo.

Constanza es en la actualidad una de las zonas agrícolas de mayor productividad del país, por la fertilidad de sus suelos, por el esfuerzo sobresaliente de sus agricultores y por gozar de un clima templado privilegiado.

Seríamos ingratos en no reconocer las enseñanzas de una migración que aportó conocimientos, nuevas tecnologías y ejemplos de trabajo y sacrificios.

Esos ciudadanos españoles y japoneses fueron maestros de agricultores dominicanos que asimilaron de la mejor manera esas enseñanzas.

Además de una demanda sostenida del mercado nacional, canalizada especialmente a través de las grandes cadenas de supermercados, debemos resaltar el auge de la demanda del sector hotelero activada fuertemente en los últimos 3 años, lo que ha
garantizado precios sostenidos y rentables para estos titanes agrícolas.

También debemos resaltar las buenas prácticas de los productos químicos, como herbicidas, abonos, insecticidas y otros cada vez más apegados al cuidado del medio ambiente y a minimizar los daños en la salud de usuarios y de los pobladores.

En el pasado reciente habíamos resaltado en un relato la frecuencia de envenenamientos, con desenlaces fatales de un insecticida llamado Parathion, el cual hace varios años fue descontinuado.

Paralelamente a esa bonita historia de logros, se teje otra narrativa encaminada a un exitoso desarrollo: el turismo de la zona.

Por décadas el exclusivo clima de la región y un paisajismo natural de ensueños ha sido una tentación aspiracional para nacionales y extranjeros.

Actualmente Constanza dispone del resort Alto Cerro, con habitaciones y villas, dotado de atractivos para los huéspedes y hasta un auditorio propio para empresas tentadas a celebrar convenciones y reuniones en el privilegiado lugar.

Hace algún tiempo fue reabierto el legendario Hotel Nueva Suiza, en la parte sur del valle, con una vista espectacular del panorama.

Se suman una serie de hoteles para clientes «menos exigentes» y acomodados a los bolsillos de todo tipo de huéspedes.

Gastrobar, es un exquisito paraíso para lo que gustan de la buena comida, con especialidad en platos españoles y prefieran degustar de una gama de cervezas artesanales, producidas en su propia cervecería.

El ambiente es acogedor, complementado con música muy agradable y atenciones de primera.

El Café Voo es un nuevo lugar, para los que buscan ambientes exquisitos.

El Restaurant Dilenia, ambientado al estilo montañés , su «ovejo a la leña» y platos de conejo en varias modalidades, resulta una oferta gastronómica para nunca olvidar.

La Piedra, es un bar restaurant en el centro del poblado, con un entorno muy acogedor, en tarima, colocan frecuentemente artistas nacionales de alto relieve.

Una gira por las Aguas Blancas, una imponente cascada, con puentes al estilo Indiana Jones, en la ruta de Las Pirámides son lugares de visita obligada para quienes llegan a Constanza.

El monumento a Camaño, en el mismo lugar donde fue fusilado por sus verdugos en Sabana Quéliz (rumbo a Las Pirámides) es un compromiso de todo visitante rendir tributo a este héroe nacional.

En la misma zona está La Piedra de los Indios, donde está el Observatorio de Medio Ambiente, con la vista más espectacular de toda la planicie arbolada.

Para los senderistas y los que buscan emociones fuertes se encuentra el El Valle Encantado, del que se tejen varias historias y se localizan los restos de un antiguo aserradero.

Los constanceros tienen el reto de fusionar sus intereses agrícolas con los nuevos desafíos turísticos.

El Sendero de la Fresa Ariyama encaja perfectamente en esa armoniosa fusión.

La tercera generación de la familia Ariyama concibió el plan de mostrar todo el trayecto del cultivo de la fresa en su plantación, de una manera didáctica y divertida.

Desde que se planta el hijuelo, las fases subsiguientes de desarrollo hasta la etapa final de recolección, donde hacen del visitante protagonista para coronar el tour por el Sendero de la Fresa Ariyama, conjuntamente con la celebración de la actividad, brindando con un sabroso jugo de fresas.

El visitante puede adquirir otros derivados de la fresa; como mermeladas, dulces, etc., producidos con mucho orgullo por los Ariyama.

En esa bonita y exitosa experiencia puede ser replicada a otros productos de la zona, como es la zanahoria. Además de lo saludable, rica especialmente en vitamina A (para los ojos), el jugo, el pastel de zanahorias, entre otros, serían de los atractivos del Sendero de las Zanahorias.

Como marca Constanza, podría un grupo de agricultores sumar esfuerzos y mantener una oferta permanente de la canasta constancera, de manera atractiva en una bonita caja, bien diseñada y a precio tentadoramente baja destinada a los cientos de visitantes a este paraíso entre montañas.

Faltan actividades recreativas y deportivas, para deleite de los visitantes y es tarea obligada de los diferentes estamentos sumar esfuerzos para superar esas carencias.

Decía mi amigo Ferrer, de La Esquinita que el turismo de Constanza es de «todos los días», ya que las peregrinación al templo El Divino Niño son masivas, de lunes a domingo.

Igualmente, los viajantes y negociantes ligados al agro, arrojan también cifras de visitantes significativas.

El Ministerio de Turismo, conjuntamente con el de Agricultura debieran con prontitud intervenir y con las autoridades locales cooperar para implementar un verdadero plan urbanístico que ponga freno a la invasión urbana a terrenos agrícolas, altamente
productivos.

También para desarrollar planes racionales de tránsito que impidan convertir el poblado en un total infierno producto del alto flujo motorizado.

Finalmente y a título personal me permito recomendar el lugar más acogedor de la región, con atenciones tan personificadas que te harán sentir como su nombre Hotel Restaurant Mi Casa.

Por: Fernando Despradel.

Quiosco Periódico Digital