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“Una buena persona”, de lo mejor del año

“Una buena persona”, de lo mejor del año

De alcoholismo y otras adicciones hay una buena cuota en la historia del cine. Títulos como “La reina de África”,Días de vinos y rosas”, Días sin huella”, “¿Quién teme a Virginia Woolf?”, “Nace una estrella”, “Tallo de hierro”, “Cuando un hombre ama a una mujer” o Leaving Las Vegas”, son varios de los habituales referentes de calidad cuando de excesos de copas y tragos se trata. Una variedad de causas y situaciones encontramos en estos filmes y sus personajes, involucrados en un péndulo autodestructivo y/o depresivo, con la particularidad de que la mayoría se desenvuelven en segmentos de buen nivel social e intelectual.

También amplio y variado es el catálogo si se trata de hierbas, píldoras, polvos e inyectables; sustancias que requieren un poco más de peripecias para su obtención, ya que no tienen el mismo nivel de exposición y aceptación social que los alcoholes; pero están combinados en filmes como “Easy rider”,Lady sing the blues”, “Bird”, “Trainspotting” o “El cantante”, por mencionar varios.

Si bien el grupo de filmes citados previamente plantea sus asuntos desde un punto de vista agudo y trágico; en los años recientes los abordajes han sido más ingenuos; disfrazados de comedias ligeras como “Sideways (Entre copas)”, “The hangover (Resacón)” o la danesa recién ganadora del Óscar, “Otra ronda”.

En el caso actual, “A good person (Una buena persona)”, sostiene una buena historia de cómo un inesperado evento, donde la joven Allison (Florence Pugh), días ante de contraer matrimonio, se ve involucrada en un accidente de tránsito que afecta trágicamente a parientes de su novio; impactando emocionalmente ambas familias; poniendo en duda sobriedad, reputación y temperamento de ambos lados; fragmentando la relación y motivando un abrumador sentido de culpa. Estas atenuantes son el coctel de un cuadro depresivo y peligroso que conduce a nocivos pasos en un círculo vicioso.

Con aspecto de drama ligero y sin diálogos recargados, se plantea este relato. Mientras Allison es un cuadro explosivo de ansiedad, arrebatos, abstinencias y recaídas; Daniel (Morgan Freeman), ex policía, padre del novio y de una de las víctimas, afronta con nobleza la crianza de Ryan, su nieta adolescente, y sobre todo trata de no volver al fondo de la botella. Las charlas de rehabilitación son el punto donde ambos personajes miden su temperamento y carácter para superar malos hábitos; donde uno y otro busca aceptación y comprensión por su maltrecha reputación e irreparable pérdida, respectivamente.

La fragilidad de Allison y Daniel también es sacudida por la interacción con la efervescente Ryan, quien sobrelleva su despertar sexual, su vida escolar, las curiosidades y rebeldías propias de su edad con la inesperada ausencia de su madre.

El filme -de Killer films y MGM- también significa una sólida muestra de la madurez del actor -en esta ocasión guionista y director- Zach Braff (nacido en New Jersey, 1975), quien ha alternado su carrera frente a las cámaras con encargos de dirección de episodios de producciones televisivas (‘Scrubs’, ‘Alex, Inc.’, Ted Laso’, ‘Solos’), y obras para la gran pantalla, donde une drama y comedia, como son los casos de ‘Garden state’, ‘Ojalá estuviera aquí’, y ‘Going in style (Un golpe con estilo)

La dirección fotográfica del italiano Mauro Fiore, galardonado por “Avatar” (2009), no destaca por nada sobresaliente y más bien luce algo común (admito que no me gusta esa franquicia de James Cameron) Aun así, podría parecer precipitado señalar que “Una buena persona”, estrenada en el mes de marzo, reciba una línea de opinión que la impulse como “de lo mejor del año”. Pues así la proclamo, aunque todavía falta el último trimestre para el que los estudios reservan sus producciones de peso y profundidad.

Cuando aún nos falta ver a Helen Mirren interpretando de la primera ministra de Israel, Golda Meir (se estrena el 25 de agosto) y a Merve Dizdar (triunfó en Cannes como Mejor Actriz por ‘About dry grasses’, aún sin fecha para América); adelantamos nuestro elogio como la mejor interpretación femenina que hemos visto hasta el mes de julio para Florence Pugh, quien este año se anota temprano un doblete con “A good person” y un breve, pero bien delineado personaje secundario en la grandiosa “Oppenheimer”.  AQ/01.08.2023 / alexquezada1@gmail.com

Por Alex Quezada

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