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Emprendimiento y educación

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Israel: Caso de éxito

(…) Y Jehová procedió a decir a Abrahán: “Vete de tu país y de tus parientes y de la casa de tu padre al país que yo te mostraré; y haré de ti una nación grande y te bendeciré y de veras haré grande tu nombre (…)” Génesis 12:1-2*. Así empieza hace aproximadamente 4.000 años, la historia de emprendimiento -todavía en desarrollo- de Israel como país y como Estado.

Cuatro milenios de travesías, riesgos, desafíos y resiliencia que han forjado el carácter, la actitud y la personalidad de una sociedad digna de imitar.

Mas allá de las concepciones tribales o religiosas que se puedan tener sobre este pueblo, sería mezquino no admitir que; Un país con apenas 75 años de ser “legalmente constituido” ha sobrepasado todos los estándares de desarrollo y progreso educativo, científico, tecnológico y económico al que se puede aspirar como sociedad organizada. Hace menos de un siglo era impensable considerar que podrían situarse a la par de naciones superpotencias mundiales como Estados Unidos, Alemania y Francia. Esto debido a que, para entonces, ni siquiera tenían un territorio en el cual sembrar bandera de identidad colectiva.

Su historia ancestral detalla las vicisitudes, carencias y sufrimientos que los han traído desde el Genesis bíblico, pasando por la esclavitud en Egipto y luego del Éxodo hasta el Holocausto.

Y desde entonces, más de 10 conflictos bélicos para defender y proteger el territorio adquirido a través de una resolución de la ONU del 1948 debido a su expulsión de Europa y el rechazo de muchos países para recibirlos como refugiados luego de la 2da. Guerra Mundial.

Como si todo esto fuera poco, dicho territorio (22.145 km2) era 60.0% semidesértico, lo que implicó un gran desafío para hacerlo fértil y producir alimentos para su pueblo.
La escasez de agua se agregó como cereza al pastel, era el cóctel perfecto para la desaparición inmediata de una nación recién fundada.

Sin embargo; los Israelitas traían en su ADN el espíritu emprendedor, la disciplina y la valoración extrema por los recursos escasos, filosofía que habían
aprendido a base de sangre, sudor y lágrimas a través de los siglos. Esta fue la piedra angular para el despegue de lo que sería poco tiempo después el ejemplo vivo de la fábula griega del “Ave Fénix”.
Durante los años sesenta, Israel transformó su paisaje de una región semidesértica a una tierra altamente productiva. El riego por goteo permitió un uso racional y eficiente del agua, el recurso más importante y escaso de la región, para transformar el suelo árido en uno fértil para los cultivos, el gobierno se enfocó en la transformación del suelo para que las semillas encontraran un ambiente fértil para crecer. Mas tarde, para promover el espíritu empresarial, utilizaron un enfoque similar.

Una vez superados estos desafíos milenarios, la nación de Israel dio los pasos necesarios para construir el proyecto de país que habían soñado. En 1980 lanzaron una iniciativa de inmigración abierta a todos los judíos de Europa que quisieran regresar a la tierra de sus ancestros. Mas de 900 mil se instalaron en ese solo año. El objetivo era aprovechar las capacidades intelectuales y de capital de esos hermanos de la diáspora para impulsar una economía eminentemente agrícola y en
decadencia fruto de la situación geopolítica con sus vecinos árabes.

Para 1993 el primer ministro de entonces Yitzhak Rabin lanzó el programa “Yozma” como una iniciativa estratégica para atraer inversión extranjera de capital de riesgo y fomentar la creación de empresas de alta tecnología en Israel. El objetivo era desarrollar un ecosistema emprendedor y fortalecer la industria tecnológica como un motor clave de crecimiento económico. (Juan Carlos Gutiérrez Izquierdo MBA, Universidad Católica Sedes Sapientiae.

Perú). A la fecha, esta iniciativa ha generado como resultado que en Israel existan a la fecha mas de 500 fondos de inversión de riesgo para apoyar ideas y proyectos de emprendedores, estos fondos han recaudado mas de US$13.500 millones de dólares entre los años 2006 y 20222.

Esta iniciativa, impulso exponencialmente el desarrollo de una mentalidad emprendedora y creadora de riquezas. Sin embargo; las bases del éxito de dicha iniciativa estaban sustentada en un sistema educativo modelo donde la semilla se siembra desde las escuelas básicas hasta llegar a las universidades.

Los niños deben presentar a partir de los primeros 6 años de escolaridad, ideas que puedan llevarlos a emprender una empresa en la adultez, cuando cursan el bachillerato deben participar en una competencia nacional presentando y defendiendo ese proyecto, el o los ganadores salen a una competencia internacional para vender a potenciales inversionistas sus ideas o
proyectos.

El servicio militar juega un papel importante a la luz de la educación del joven. El servicio fomenta el espíritu empresarial característico del pueblo israelí.

La preparación física y mental es importante para gestionar la incertidumbre. Sin embargo, los jóvenes también desarrollan liderazgo, trabajo en equipo, disciplina y resiliencia.

El ejercito es el laboratorio de prueba para filtrar los talentos antes de que ingresen a la universidad.

En Israel, típicamente los jóvenes entran a la universidad en edades comprendidas entre los 23 y 27 años, luego de que han cumplido con el servicio militar obligatorio de 3 años para los varones y 2 años para las hembras. Al salir del ejército, dedican 2 años de su vida a viajar para conocer otras culturas y estilos de vida. Estas experiencias les permiten una visión mas amplia y completa para desarrollar proyectos con alcance global ya que su mercado local es muy limitado en tamaño.

Como resultado de todas estas acciones estratégicas y meticulosamente planeadas, hoy en día en Israel el 60.0% de su población tiene un título universitario, tienen la mayor proporción de Ingenieros Tecnológicos por cada 100 mil trabajadores, es el segundo Centro Tecnológico del mundo, solo detrás del Silicon Valley en USA. Mas de 100 empresas tecnológicas de las mas grandes del mundo tienen su base de operaciones en Tel Aviv, es el tercer país con la mayor cantidad de empresas cotizando en NASDAQ solo detrás de China y USA, han obtenido el 25.0% de todos los Premios Nobel que se han entregado en la historia por haber hecho grandes contribuciones en el campo científico para mitigar problemas y enfermedades a nivel mundial.

Finalmente, y no menos importante; La gente en Israel usa el término «fracaso constructivo».

No tienen miedo al fracaso.

Se considera parte del proceso de aprendizaje, un sistema de mejora continua. Por lo tanto, si debemos innovar, no debemos tener miedo al fracaso. Se necesita tiempo
para establecer una cultura que destaque el hecho de no tener miedo al fracaso. Debe existir un ambiente de confianza donde el innovador no sea castigado si los resultados no son los esperados.

Si no se puede establecer esta confianza, se inhibirá la creación.

Mas allá de que haya habido o no una intervención divina (depende de las creencias del lector) para que el éxito de Israel sea el que conocemos hoy, parece mas objetivo pensar que tomaron las iniciativas correctas como Estado para construir con sus propias manos la tan anhelada “tierra prometida” donde fluye leche y miel.

Deuteronomio 26:15 *

*Todas las citas bíblicas utilizadas aquí a menos que se indique lo contrario, fueron extraídas de “La traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras” editada por la Watch Tower Bible and Tracts Society”

Por Andrés Rojas, MBA

El autor es catedrático y consultor empresarial

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