SANTO DOMINGO.- El jardinero dominicano Julio Rodríguez depositó este domingo la pelota en las graderías del jardín izquierdo del T-Mobile Park para contribuir con el triunfo de los Marineros 6-3 sobre los Piratas de Pittsburgh, para continuar demostrando que él es quien lleva el timón del barco del equipo de Seattle.
Con su tablazo de este domingo, ante el dominicano Luis Ortiz, el vigente Novato del Año de la Liga Americana alcanzó los nueve vuelacercas en la temporada y extendió a siete su cadena de juegos seguidos pegándole a la pelota por terreno de nadie.
Rodríguez no perdió tiempo y en la misma primera entrada envió la pelota por encima de la pared del bosque izquierdo, sin nadie en las bases, para acreditarse un cuadrangular y en el tercer episodio mostró la velocidad de sus piernas, otra de sus grandes cualidades, para llegar a la inicial con un sencillo dentro del cuadro.
Con el contraste mostrado por Rodríguez, entre poder y velocidad para lograr sus dos imparables de este domingo, el estelar jardinero alcanzó 14 imparables en sus últimos 30 visitas al plato, contabilizando entre sus batazos cuatro dobles y dos cuadrangulares.
Además de ostentar un promedio de bateo de .466 en esa racha de siete juegos bateando de hit, con sus indiscutibles, Rodríguez ha logrado sumar cinco carreras anotadas y contabilizado siete impulsadas, para promediar una vuelta remolcada por encuentro.
En este espacio de tiempo, Julio se ha desempeñado como tercero en el orden al bate, un lugar en la alineación, donde según datos de Baseball Reference, tiene promedio de bateo de .327, con 11 remolcadas en 13 encuentros, demostrando que es un verdadero productor de carreras.
Además de mejorar sus estadísticas generales a .242. con nueve batazos de vuelta completa, 12 dobles, un triple, 35 anotadas y 28 producidas, Rodríguez ha conseguido que los Marineros lograran salir con la victoria en seis de esos siete compromisos, lo que les ha permitido colocar su balance general 28-25, para acercarse a 5.5 juegos de los Rangers de Texas en la División Oeste de la Liga Americana.
No hay “maldición de segundo año”
Para el 10 de mayo, Rodríguez presentaba un promedio de bateo apenas .205, lo que comenzó a despertar las interrogantes sobres si el talentoso jardinero navegaba en la llamada “maldición del segundo año”, pero desde entonces, el de Loma de Cabrera, se encargó de callar cada una de esas voces, a fuerza de batazos y resultados en el terreno de juego.
Desde ese .205, Rodríguez batea para .323. producto de 21 imparables en 65 turnos al bate en sus últimos 15 partidos, logrando incrementar en su promedio de bateo en 37 puntos (.242), con 12 anotadas y 12 remolcadas, llevando a sus Marineros a puerto seguro en nueve de esos 15 desafíos.
Rodríguez, como todo buen capitán, ha tomado su responsabilidad y lleva el timón en las manos en un mar de retos para los Marineros.

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