Quiosco

Leonel y Abel no son malos candidatos

Leonel y Abel no son malos candidatos

Quien analizó las últimas encuestas, cuando faltan 11 meses y días para las próximas elecciones, y observa la adversa proyección de sus respectivas campañas, puede llegar a la conclusión facilona de que Leonel Fernández y Abel Martínez son malos candidatos a la presidencia para las elecciones de 2024.

Y que, siempre midiendo por los resultados de las encuestas y el ambiente interno y externo que proyectan sus respectivos desempeños, podrá en cambio advertir que comparándolo con ellos dos, Luis Abinader es desde ya el elegido por el electorado.

Abinader, que ya es el favorito sin haber proclamado aún su repostulación para darle continuidad en el próximo cuatrienio a sus políticas de buena gobernanza, y que con el lanzamiento de su repostulación -si es que lo hace- subirá a mayores porcentajes para superar a ambos.

Pero yo opino que pese a subírsele el rechazo a Leonel de 37 a 48% en menos de dos meses, de la encuesta Gallup-RCC Media a la Mark Penn/Stagwell, él no es mal candidato a las próximas elecciones.

Aún conserva alguna de las artes que alguna vez hicieron de él efectivo encantador de serpientes. Que puede incurrir en algún que otro error, pero al hombre aún le queda algo en la bola.

Abel. Aunque ha cometido algunos errores sonoros, como acusar a Luis de abochornar a gringolandia cuando estaba defendiendo la soberanía nacional, su imagen juvenil y de nueva figura presidencial le pudo granjear mayores simpatías.

Pero está parado, de pie, aunque en su partido le cometen todos los ¿errores? para que se venga abajo.

Aunque Abel y Leonel han tenido una pésima estrategia de campaña, atacando en toda la cancha a un presidente que a la vista de todos hace bien su trabajo, y ha sido capaz de sortear con éxitos grandes adversidades.

Cuando se enfrenta a un competidor tan fuerte como el presidente, en vez de enfrentarlo de tu a tu, hay que fintearlo, moverle la cabeza y las caderas, dar vueltas alrededor de él, como hacen los boxeadores cuando no pueden enfrentar a sus competidores en el cuerpo a cuerpo.

O como hace la guerrilla, movimientos tácticos de desgaste paulatino, de atacar y evadirse, pues confrontarlo directamente es hacerlo con el depositario de la lealtad de más del 50% de los electores, y ahí no hay espacio para repuntar.

Pero no son los torpes movimientos tácticos ni la mala estrategia de campaña lo que tiene a Leonel y Abel fuera de competencia frente a Luis Abinader, porque después de todo y pese los malos resultados que le dan las encuestas y que se observa en los datos de la realidad, ellos no son tan malos candidatos.

Entonces, preguntará el lector ¿cuál es el problema de que a 11 meses de las elecciones tiene a Leonel y Abel fuera de competencia?

Son dos: el primero es que el pueblo observa en Abinader a un presidente trabajador como ninguno y honesto como el que más, que ha mostrado ser un buen gerente en las peores condiciones, y no impidiéndoselo la Constitución, ni los estatutos de su partido, es garantía de que en buenas manos está el pandero.

La otra, y para mi fundamental razón para que ni Leonel ni Abel tengan chance para competir es que personifican a 5 gobiernos que hundieron al país en corrupción, impunidad e irrespeto a los poderes del estado.

Esas acciones de corrupción, impunidad y descalabro institucional de las que Abel y Leonel fueron parte fundamental, son las que mantienen hoy en el banquillo de los acusados, precisamente a sus correligionarios que estaban a cargo de la hacienda de todos, y guardián encargado de procurar ley en mano que no se depredara al estado.

En los primeros expedientes en proceso y que se mencionan hasta ahora, hay estimaciones de estafas por unos 100 mil pesos, lo que permite proyectar que cuando se tabule todo lo depredado al erario, en los 5 gobiernos podríamos estar hablando de 500 mil millones de pesos.

Suficientes, calculo yo para construir 5 ó 6 Ciudad Juan Bosch, en las que alojar a decenas de miles de personas hoy hacinadas en hoyos y cañadas en deplorables condiciones.

Leonel y Abel, que no pasaron por Go, vaya, que no han expiado sus responsabilidades personales y políticas por ser partes fundamentales en esas dos décadas hundidas en el lodo pudieron escapar de sus procuradores y jueces, de sus Cámaras de Cuenta, pero no de la auditoría social que ahora les pasa el pueblo.

Ellos son un perfecto ejemplo de que el poder, envilece; y el mucho poder, envilece mucho.

Por eso que, después de todo, Abel y Leonel son buenos candidatos, no sé qué dirá usted.

POR NELSON MARTE

Quiosco Periódico Digital