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La Esquina Gastrobar

La Esquina Gastrobar

Al arribar al valle de Constanza, el impacto visual de un panorama reverdecido por la labor titánica de miles de hombres que convierten estas ricas tierras en las más productivas de toda
la isla, rodeada por montañas que han recuperado su vegetación por una labor tesonera de reforestación de muchos años.

Ese impacto sensorial impacta favorablemente a nuestro espíritu transportándonos a otros estratos.

Pero esta hermosa comarca tiene muchos más atractivos al visitante para hacer de su estadía además de agradable, didáctica en aspectos agrícolas.
Los dulces de Benza es la primera parada obligada a este valle encantado, para hacerse de este maravilloso manjar marca pueblo.

El cultivo de las fresas, paso por paso en el tour del Sendero Ariyama, “constituye una actividad gratificante para todo visitante, coronándose con un sabroso jugo de fresas”.
Para salirse de un valle cultivado casi en un cien por ciento, internándonos en las montañas, podemos deleitarnos con la visita al Salto de Aguas Blancas.
Una caída de agua desde la altura, produciendo un espectáculo natural.

Adentrándonos unos kilómetros más en las entrañas mismas de la Cordillera Central llegamos a Valle Nuevo, donde la naturaleza nos brinda el espectáculo de extensos pinales, montañas
que conjugan con la divinidad y el silbido de un viento que va y viene, sincronizado como el sonido de una sinfónica, es como para sentirse en los escenarios divinos del Señor.
Como un mágico refugio en el pueblo, bendecido por la sombra del templo magno de la Iglesia de Las Mercedes.

La Esquina Gastrobar de Constanza, es el refugio para los que quieren continuar conectados a esa corriente de espiritualidad que le han generado estas maravillosas tierras.
A primera vista parece un casón de tablones enclavado en la esquina más estratégica del pueblo, casi frente al gran templo.

Al ingresar, nuestros sentidos se activan y sufren el impacto de un ambiente visual sumamente agradable, dividido en varios escenarios..

Un bar que nos lleva casi de inmediato a una barra de tapas madrileñas, con varias pantallas proyectando diversas actividades deportivas.

Alrededor de la barra mesas y sillas altas y del otro lado, diríamos un ambiente más «gastro», poblado de mesas y sillas más convencionales.

El bar está rodeado de imágenes de baladistas y agrupaciones musicales, en tonalidades blanco y negro, acompañadas de unos letreros.
Dos, especialmente nos llamaron la atención.

“Para oír bachatas debes pagar 300,000 pesos y nunca, por ningún precio tocaremos dembow.”

Y es así, es una música mezcla de balada, rock en español e inglés, jazz y merengues suaves.

Todos a un volumen en que los comensales pueden conversar y oírse perfectamente.

Según Salvador Ferrer, con quien conversamos ampliamente, el target de su público es de un «adulto contemporáneo», jóvenes de veinte a cuarenta años, aunque los PM también tienen su
espacio y los mas jovencitos que se cuelan también.

Una de las paredes de la barra está forrada de botellas y latas de cervezas de diversas procedencias.

Ciudades y países de todo el planeta están representados en esa estantería.

Los amigos y relacionados tienen por norma entregar las cervezas de ciudades que visitan.
En una columna céntrica, de manera llamativa está una imagen de tamaño considerable (40×40) de una interesante zona de Constanza.
Es el embalse de la presa de Pinalito, captado por el lente de un profesional de la fotografía, Ernesto Ríos.

Es la tercera edición, las dos anteriores se vendieron por la suma de veinticinco mil pesos.

Suma que fue donada a instituciones de servicios públicos, como los bomberos y otros.

Los inicios fueron tan originales como el lugar.

Un domingo hace algo más de nueve años los muchachos cocinaban una exquisita paella marinera, habilidad heredada de su padre Salvador Ferrer y una vecina en estado de gestación
le suplicó que le vendieran una porción.

La vecina le dijo a otra …y siguió la cadena del boca a boca.

Debieron buscar un lugar donde entregar las raciones de comida, cuyo menú se vio ampliado a pastelones de diversos tipos.
Nada mejor que la casita madera de la esquina, se encontraba vacía y tomaron un área reducida para tales propósitos.

Un domingo entre el público se encontraban unos visitantes de Santiago y hubo que acomodarlo en una mesita de plástico prestada.
Debieron agregarse otras mesas con sus respectivas sillas porque ya los visitantes resultaron numerosos.
Entonces hubo que buscar freezer para las bebidas…

Al principio tuvieron un gran revés, se preparan con muchas bebidas y comidas avizorando esplendidas ventas en las fiestas patronales de ese año, resultando en un fracaso total, ya que
un temporal arruinó la asistencia y con ello las ventas.

Constanza tiene un gran flujo de visitantes los siete días de la semana por la actividad agrícola, por los fieles visitantes al Santuario al Divino Niño, por la intensa actividad comercial y por
turismo interno.

Eso incide en que El Bar de La Esquina disponga de clientes de lunes a domingo.

Una anécdota más que original ocurrió hace unos días cuando unos ex novios de la ciudad de Mao, por cosas del destino se separaron y coincidencialmente el destino lo juntó en La
Esquina, derivando finalmente en matrimonio.

Las fotos prematrimoniales fueron tomadas en el bar.

Un rincón en la parte externa del establecimiento invita a «un beso» a las parejas, lo cual se cumple como un mandato.
Para romper con lo establecido, los miércoles es de «música en vivo», con una agrupación musical del pueblo.
Naturalmente sin bachatas, ni dembow.

Las operaciones del bar se manejan certeramente por las dos parejas de esposos que componen los hermanos Salvador y Manolo Ferrer, sus compañeras, las hermanas Vianchi y
Dahiana Rodríguez.

Cada uno tiene una labor específica en la operación del negocio.

Ya en la cocina, ya en la elaboración de las bebidas, abastecimiento, personal…

Han sido celosos en el cumplimiento de normas de calidad en los productos que utilizan para garantizar la seguridad alimentaria de sus comensales y la imagen de La Esquina Bar.
Unos meses atrás conmemoraron sus nueve años con la presentación gratuita a su público de la icónica agrupación Toque Profundo, cerrando una calle y resultando en un éxito total.
El grupo Ferrer Rodríguez es innovador, ha venido creciendo físicamente en espacio por el aumento progresivo de su clientela, pero por razones familiares no piensan exportar el
concepto a otras localidades.

Hace algún tiempo, descubrieron la manera de elaborar una línea de cervezas artesanal, siguiendo los lineamientos de unos instructores alemanes.
Nunca más han cesado en actualizar sus conocimientos, a través de seminarios a través de Zoom.

De cada diez cervezas consumidas en el local, cuatro proceden de su cervecería.

Los comentarios positivos y altas calificaciones de los visitantes los llena de satisfacción, según expresiones de Salvador.
Se respira un ambiente de buenas vibras, de caras sonrientes y las mejores sensaciones de deliciosos platos e inmejorables bebidas, completadas por esmeradas atenciones de su
personal.

Por La Esquina han pasado innumerables personalidades a disfrutar de su original ambiente y han recibido un trato como «seres humanos», sin distinción, ni aspavientos y la fórmula ha
funcionado.

El salsero boricua Gilberto Santa Rosa estuvo de incógnito en el bar y se enteraron por una mención del artista.
Si usted visita Constanza y no visita La Esquina, dejó de disfrutar del más exquisito y placentero rincón de la comarca.

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