En el mundo, nada está escrito. ¿Quiénes no han querido ser reconocidos, deseados por las masas y admirados? Desde muy jóvenes, recordamos en las escuelas y universidades que siempre existen grupos más populares que otros. En las redes sociales, pasa lo mismo: todos queremos ser reconocidos y admirados.
La insignia de verificación se ha convertido en un símbolo codiciado para muchos usuarios. Este «check» indica que una cuenta es auténtica y pertenece a una «figura pública» o «entidad verificada». Lo que se veía como algo lejano, desde que Elon Musk adquirió la propiedad de Twitter, estuvo anunciando el servicio de suscripción «Twitter Blue» para la obtención de la verificación de las cuentas.
A pesar de las críticas, como dice una frase: que “el cambio es lo único constante en la vida” me sorprendió aún más como las diferentes cadenas noticiosas del mundo, se han resistido al pago de esta suscripción. En un caso para analizar, recientemente el periódico norteamericano “The New York Times” con más de 55 millones de seguidores en esta red, de buenas a primeras un día amaneció sin su verificación, resistiéndose al inminente pago de los USD$8.00 o USD$ 1,000.00 dólares mensuales para entidades empresariales.
Igual pasó con Mark Zuckerberg en la plataforma de Instagram, que hace poco lanzaron el servicio «Meta Verified» de la insignia de verificación de las cuentas por USD$ 15.00 mensuales, con algunos valores agregados, como el servicio al cliente más personalizado y el mayor alcance de tu cuenta, parece un poco más atractivo que el servicio de Twitter, apenas ambos servicios inician a valorar el resultado de estos y se tendrá que evaluar en el tiempo, cuando sean sus usuarios de pago que de alguna forma den su veredicto.
Pero, como dice un refrán, que para salvarse uno, debe de j….. otro. Lo que para las grandes empresas se ha tornado en una suscripción injustificable, muchos usuarios comunes sí se han aprovechado, logrando obtener la deseada insignia azul, algo que se debería evaluar a quienes realmente estarían habilitados por sus condiciones a tener esa validación técnica.
¿Cómo influye esto en la mente del usuario común de redes sociales? ¿Cómo puede afectar en su aceptación, autoestima y valoración? El deseo de ser “verificados” puede tener implicaciones psicológicas interesantes, la validación social es una necesidad psicológica básica, y esto puede “satisfacer” esa necesidad al proporcionar una confirmación pública, también puede tener un impacto en la autoestima y el sentido de pertenencia del titular de la cuenta, ya que se percibe como un reconocimiento público de su estatus en las plataformas sociales.
La obtención de la insignia de verificación hace poco se entendía que era sometido a la validación de la plataforma cumpliendo los criterios necesarios para reconocer la cuenta y agregando este elemento diferenciador, algo que de alguna forma debería cumplir con estos requisitos, la hacían ver su conquista en algo legítimo, sin embargo, en la actualidad el pago de una suscripción o tarifas ha cambiado la forma de ver las insignias en las plataformas.
Siempre ha existido en la sociedad la necesidad vestir x marca de ropa, comer en x restaurante, y como todo se está tornando al mundo digital el ser humano se acerca nueva vez a esa falta de amor propio y una verdadera autenticidad.
La búsqueda obsesiva de la insignia de verificación y la disposición a pagar por ella puede alimentar una mentalidad de gratificación instantánea y validación externa, lo que puede tener un impacto negativo en la autoestima y el bienestar emocional a largo plazo.
En conclusión, recordar que las redes sociales son herramientas para conectar y compartir información, no para validar nuestra existencia o autoestima. La búsqueda obsesiva de la insignia de verificación y la disposición a pagar por ella pueden crear una cultura de exclusividad y devaluación de cuentas que no la tienen, cuando en realidad deberíamos valorar la calidad del contenido, sin importar si tienen una insignia de verificación o no.
Por Ezequiel Rabassa

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