Cree en tu plan. Cuando lo diseñes, síguelo a pies juntillas
“Poca gente es capaz de prever hacia dónde les lleva el camino, hasta que llegan a su fin”
-J.R.R. Tolkien
Las oportunidades se multiplican a medida que se toman
-Sun Tzu.
Creer en tu plan y seguirlo hasta el final, aún parezca que en el momento no está dando los resultados deseados, es una muestra de que ciertamente crees en tu estrategia y a la vez, te mantienes atado a la meta con un hilo conductor evitando que las distracciones te desenfoquen y desvíen tu mirada a cosas superfluas.
El plan es una forma de garantizar que se va a seguir el proceso hasta conseguir lo deseado, pues con el mismo se reducen los errores y aumentan cada vez más las posibilidades de éxito, una vez se establece como sistema de operación.
El ejemplo de Gregg Popovich
Para el mes de agosto próximo, serán inducidos al salón de la fama de la NBA varios jugadores y entrenadores, sin embargo quiero fijar mi atención en uno de los que serán ingresados, el entrenador Gregg Popovich.
Popovich se hizo el entrenador más respetado y querido de la NBA a pesar de que hacía todo para ser odiado, pues se le notaba siempre malhumorado en los juegos aún estuviera ganando ampliamente y cuando lo entrevistaban en medio del partido, su cara de disgusto era proverbial, así como sus cortantes respuestas que dejaban desorientados a los reporteros del juego. Igualmente, se le veía increpar arduamente a los jugadores cuando hacían una jugada no planificada, aunque encestaran y se tratara de una superestrella.
Gregg es un perro guardián de su sistema de juego en el cual cree
ciegamente, y no había ni hay superestrella que esté por encima de la ejecución del esquema diseñado para cada noche, garantizando así que la única estrella sea el equipo.
Por esa fe irrestricta a su plan de juego, este entrenador logró construir uno de los equipos más sólidos, los San Antonio Spurs, ganar cinco campeonatos de la NBA bajo su liderazgo, y como estaba tan comprometido con su propio plan y su sistema, los jugadores no tenían más remedio que comprometerse también en la misma medida, por cuanto los resultados han sido sobresalientes cada temporada y los amantes del baloncesto tienen a Popovich como el gurú del juego.
Esa trascendencia la alcanzó gracias a que se rige por un plan de juego que sigue a pies juntillas, y sin importar que pase, nadie podía salirse de ese esquema.
Esta alegoría nos enseña que si hasta para jugar un juego se hace un plan que se debe seguir, cuánto más debemos hacerlo para manejar nuestras vidas.
Planificar nos da seguridad
Por esto es saludable establecer un sistema que, como discurso de nuestros pasos, bosqueje cada acción que demos en el día, a los fines de tener respuestas a los imprevistos que se puedan presentar y campear los obstáculos sin complicaciones mayores, al tiempo que cada táctica diaria nos acerca más a nuestros objetivos de vida y nos da seguridad.
Se puede empezar con algo tan simple como una agenda y escribir todas las tareas que se tienen pendientes, y si alguna tiene un nivel de complejidad superior, escribir cada paso a dar para su ejecución hasta saber cómo actuar de acuerdo con cada ocasión, incluido un plan de contingencia para los imprevistos que van a surgir, porque de seguro se tendrán.
Por ello se hizo tan famosa la frase que se le atribuye a Warren Buffet de “que un estúpido con un plan puede vencer a un genio sin uno”, dado que la importancia de planificar supone una guía o mapa del proceso que va indicando cada acción y conforme se va ejecutando la misma, se reducen al mínimo los niveles de errores, pero sobre todo no nos desviamos de la ruta.
Importante señalar que la experiencia que se va recavando durante la ejecución de los procesos, mejora el mismo plan conforme se va ejecutando y a la vez, ese aprendizaje permite ver mejores maneras de llevarlo a cabo hasta volverlo infalible con el tiempo.
Planifica hasta las improvisaciones
Una canción, por ejemplo, sigue a pie juntillas una serie de pasos durante su interpretación. Cuando un músico o artista se para en el escenario a tocar o cantar una canción, es porque la conoce dado que la misma es un plan de sonidos con un orden secuencial establecido, los cuales están en combinación con el tiempo y se ejecutan bien porque cada paso está prediseñado y establecido, dejando claro en qué momento, tiempo y espacio deben darse para que encajen. Es tanto así que los artistas planifican y ensayan hasta las improvisaciones, de tal manera que cuando suceden en el escenario mantienen la magia de la espontaneidad precisamente porque no se equivocan.
Lo mismo sucede con los procesos de la vida personal, familiar o profesional. Debe establecerse una meta y diseñar los pasos a dar y en qué momento se van a dar para llegar a ese propósito que se ha fijado como norte a seguir.
Como dicen Henry y Richard Blackaby en su libro Liderazgo Espiritual: “la preparación les infunde confianza a los líderes. Los líderes más exitosos son los que hacen su tarea”, y yo agrego que la tarea de todo líder es planificar cada paso que da buscando siempre la guía de Dios.
Por Alfredo García
IG @alfreditogarciapr

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