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Selectividad de personas con autismo convierte en un reto su buena alimentación

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Un alto porcentaje de los niños con trastorno del espectro autista (Asd), presenta dificultades a la hora de alimentarse, porque son muy selectivos con la textura de todo lo que ingieren, por eso es común  que algunos solo consuman de una a tres variedades alimentos.

Como madre de una niña con múltiples condiciones, entre ellas: autismo, discapacidad intelectual, déficit de atención con hiperactividad, epilepsia y alergias, Nere  Moreta asegura que tratar de equilibrar alimentación de su hija ha sido una tarea que ha requerido de mucho trabajo y paciencia.

“Con mi hija Camila yo he logrado que ella coma una gran variedad de alimentos, pero claro, esto requiere de mucho trabajo, paciencia y de terapia”, comentó Nere Moreta, quien también es la líder de un proyecto de capacitación para padres de niños con discapacidad del desarrollo, que lleva por nombre “Atípica”.

Moreta apeló para que los padres no se rindan en sus intentos por nutrir a los niños y recomendó iniciar por introducir en pequeñas porciones los alimentos nuevos, para así darles oportunidad de que se adapten poco a poco a los sabores y las texturas.

Durante un diálogo con el actor Raymond Moreta en el programa “La Embajada”, transmitido por la plataforma digital El Nuevo Diario TV, la madre activista explicó que es importante permitir que los niños jueguen con los alimentos, que los explore, que se ensucie con ellos, y aunque ellos al probarlos los escupan, se les debe aplaudir la iniciativa de explorar cosas nuevas.

“Déjalo que juegue y se ensucie, la ropa se lava, que se lo entre a la boca y que los escupa, excelente. Mañana probablemente coma una pequeña cantidad, y debemos felicitarlo nuevamente por eso y premiarlo con lago que le gusta”, expresó.

En ese sentido, narró que, es probable que al séptimo día de intentar que pruebe este nuevo alimento, el niño empiece aceptarlo.

Señaló que en durante este proceso pueden surgir situaciones que pondrán a prueba la paciencia de los padres; por tanto, es importante que aprendan la diferencia entre una rabieta y una crisis.

“La rabieta es algo de lo que el niño está consciente y lo hace para manipular, pero una crisis es algo de lo que él no tiene control y si es una crisis entonces hay que darle su espacio y esperar que pase”, explicó.

Asimismo, manifestó que lo primero aprendió luego del diagnóstico de su hija es que los niños con autismo se educan a pesar de ser esta una tarea más compleja, que requiere de métodos distintos y mayor apoyo.

“Nosotros los padres necesitamos educarnos primero para saber cómo, pero hay que disciplinarlos, con una metodología diferente, pero nunca se debe dejar de educar y disciplinar a nuestros hijos”, comentó.

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