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Kenia y la ONU llaman a la comunidad internacional para mitigar la sequía

EL NUEVO DIARIO, MAALIMIN, KENIA.- El Gobierno de Kenia y la ONU lanzaron este lunes  un plan nuevo para mitigar los efectos de la sequía que soporta una buena parte del país desde 2020, la peor de los últimos 40 años, y movilizar la ayuda de la cooperación internacional para las comunidades más afectadas.

“La sequía continúa empeorando”, lamentó el vicepresidente keniano, Rigathi Gachagua, durante una conversación con los socios de cooperación del país en la pequeña localidad de Maalimin (este), en el condado de Garissa, uno de los más golpeados por la sequía.

Esta es la cuarta temporada de lluvias consecutiva en la que llueve menos de lo habitual, una situación que ha llevado a más de 4,35 millones de kenianos a pasar hambre y necesitar la ayuda humanitaria.

Tanto la ONU como las autoridades kenianas hicieron un llamamiento a la comunidad internacional para movilizar más recursos para amortiguar esta crisis.

“Es el momento de actuar”, destacó el vicepresidente de Kenia, “para asegurarnos de que no perdemos más vidas”.

Para resolver esta crisis, Gachagua propuso proveer de agua limpia, dinero en efectivo y alimentos de emergencia a las comunidades más afectadas; impulsar alternativas energéticas verdes; y sensibilizar a la población para eliminar prácticas tradicionales negativas.

“Lamento traer malas noticias, pero tenemos que ser sinceros: esta sequía es parte de nuestra nueva normalidad debido a la crisis climática”, señaló la directora ejecutiva del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP), Inger Anderson, que viajó a Kenia “directamente” desde la Cumbre del Clima COP27 de Egipto.

“Debemos buscar maneras para adaptarnos a ella”, advirtió Anderson.

Además de conversar con sus socios de la ONU, el Gobierno keniano también preparó en Maalimin un evento multitudinario para compartir con el público su plan contra la sequía.

“Los kenianos no son culpables de esta sequía. La sequía es una consecuencia de la crisis climática, que es a su vez el resultado del comportamiento irresponsable de las naciones industrializadas”, dijo el representante de la ONU en Kenia, Stephen Jackson, dirigiéndose a cientos de hombres mayores, niños y mujeres.

“La emergencia es cada vez más profunda por culpa también de las consecuencias económicas de la pandemia de coronavirus y la subida generalizada de los precios por la guerra en Ucrania”, lamentó Jackson.

Según la ONU, son necesarios 429,6 millones de dólares (unos 419 millones de euros) para asistir en 2023 a 3,8 millones de kenianos.

Una intensa sequía está golpeado a varios países de la región del Cuerno de África, como Kenia, Etiopía, Somalia, Yibuti y Uganda; y millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria y la desnutrición.

En Kenia, la “desnutrición aguda” sacude a 942.000 niños de 6 a 59 meses de edad y a 134.000 mujeres embarazadas o lactantes, según la Autoridad Nacional para la Gestión de las Sequías (NDMA), una agencia estatal keniana.

La desnutrición aguda debilita el sistema inmunológico de los que la padecen, poniéndolos en riesgo de enfermar y morir. Además, si no es tratada a tiempo, puede alterar gravemente el desarrollo físico y cerebral de los niños.

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