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Ortiz Bosch narra sus días previo y durante al Golpe de Estado de 1963

Cuenta cómo fueron sus días previos y durante los acontecimientos que se desarrollaron el 25 de septiembre de 1963 que depusieron del poder al profesor Juan Bosch

Milagros Ortiz Bosch había contraído nupcias con Joaquín Basanta un 22 de septiembre de 1963 sin imaginarse que tan solo un día después su tío, el presidente Juan Bosch, sería derrocado por fuerzas civiles y militares.

 Ella cuenta que estaba celebrando la luna de miel en Boca Chica, ubicada a 30 kilómetros del este de la capital dominicana, con la intención después de dirigirse hacia Puerto Plata, región norte del país. No obstante, una llamada cambiaría todo.

“Eran las 4 de la mañana cuando me llamó e coronel Calderón, quien era Jefe de la Seguridad del profesor Juan Bosch y me dijo ‘doctora, usted debería venir para el Palacio (Palacio Nacional). Entonces cogimos para la capital y cuando llegamos, el asunto (el Golpe de Estado) estaba en desarrollo”, narra Ortiz Bosch.

La directora general de Ética e Integridad Gubernamental relata que la primera misión que le dio Juan Bosch fue que buscara al coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez porque quería hablar con él.

Sin embargo, no fue la única misión que tuvo ese momento al enfatizar que durante ese día tuvo que desarrollar otras actividades al respecto.

Milagros Ortiz Bosch en 1963

Bosch no quería dañar la velada

Ortiz Bosch asegura que ya el 24 de septiembre, un día antes del Golpe de Estado, el expresidente le manifestó que sentía mucha pena que estuviera interrumpiendo su luna de miel, por lo que le ordenó que siguiera su plan de disfrutar la velada de matrimonio que tenía pautado con su esposo Basanta.

“Entonces salimos para Sosúa, era Día de la Virgen de las Mercedes, y recuerdo que había una multitud en el cerro, y llegamos a Imbert donde había un destacamento militar. Recuerda que había una situación con Haití en esos días, y me paró el general Rivera Cuesta y me dijo ‘a dónde va la doctora’ y yo le dije que íbamos a Sosua’ y luego nos despedimos”, expone.

Ortiz Bosch continúa el relato que llegando al hotel, el maletero que tomó sus maletas le confirmó que al profesor le habían dado finalmente el Golpe de Estado, a lo que su esposo de inmediato le dijo que tenían que abandonar el auto ya que serían perseguidos por Rivera Cuesta.  Sin embargo, ella aclara que no era ese general el que los perseguiría.

“No fue ese general, recuerdo que nos fuimos inmediatamente a la casa de un compañero en Sosua, muy humilde, y ahí vimos que las Fuerzas Armadas llevaban mi carro, y en un camión que consiguió Ambiorix Díaz Estrella llegué a la capital. Eran las 5:00 de la tarde y era toque de queda, en la bomba que está en la esquina de la calle que se encuentra el hospital de las Fuerzas Armadas, ahí llame a Bosch y le dije ‘presidente, mis enemigos creen que estoy bajando y yo me siento de pie sobre la cumbre’ y él me dijo ‘Milagros, cuídate que te están buscando; yo le dije ‘lo sé y le tranqué el teléfono”.

Ortiz Bosch prosigue que después se guarecieron en el Hotel Jaragua como turistas; pero a las 5:00 de la mañana, ella se comunicó con Ana Lisa Majluta, esposa del expresidente Jacobo Majluta, y quedaron estar a las 6:00 de la mañana en la puerta del Palacio Nacional.

Milagros Ortiz Bosch posa junto a familiares

“Ana Lisa y yo llegamos a la puerta del Palacio, muchos entraban y pasaban y no nos hacían caso; pero entonces pasó Neit Nivar Seija y Ana Lisa tuvo un enfrentamiento con él. Pero vino otro general, Renato Hungría Morel y me tendió la mano, y le dije ‘no, porque usted firmó el acta (del Golpe de Estado)’. Entonces, él nos preguntó que queríamos y le respondimos que ‘ver los presos”.

La frase en el papel

El general Hungría Morel accedió llevar a Ana Lisa Majluta y a Ortiz Bosch a donde se encontraban los presos en el Palacio Nacional.

“Allí fue que sacamos el papel que Juan Bosch escribió, no me pregunten como lo sacamos, eso no lo voy a decir. Nos lo juramos las dos. Fíjate, estaban sentados afuera los del gabinete y él (el profesor Juan Bosch) estaba adentro en su despacho y de ahí nos fuimos al baño, le pasamos un lápiz y un papel y le dijimos: profesor, hace falta un mensaje suyo al pueblo dominicano”.

Una de las frases con la que comienza el célebre escrito de Juan Bosch rezaba: Ni vivos ni muertos, ni en el poder ni en la calle se logrará de nosotros que cambiemos nuestra conducta.

Milagros Ortiz Bosch junto a su hermando Fernando Ortiz y Asela Morel

Esa carta escrita con papel y lápiz fue entregada al periodista Pourié Cordero, del periódico elCaribe, y es a partir de ahí que Ortiz Bosch fue perseguida y hecha prisionera por los golpistas. Hasta que finalmente fue desterrada a Venezuela y posteriormente pudo reencontrarse con el profesor en Puerto Rico.