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«¡Nop!»: horror cercano del tercer tipo

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO. – Desde su debut como director de cine, Jordan Peele se ha caracterizado por recurrir a los mecanismos básicos del género del terror para acentuar, supongo, algunas críticas políticas desde la perspectiva del afroamericano posicionado en el contexto de la contemporaneidad.

En su ópera prima, ¡Huye! elabora de manera inquietante un comentario que cuestiona las venas más brutales del estigma social y del racismo que todavía deja sus huellas, a través de la figura de un negro que llega a la casa de sus suegros con su novia blanca para transformarse, sin saberlo, en un esclavo al servicio de la hipocresía conservadora en la era de Trump.

En su segunda obra, Us, experimenta nuevamente con el terror psicológico, pero traslada los subterfugios al subgénero de invasión de casas, con el fin de puntualizar el tópico del doppelgänger para concebir una parábola sobre un fraccionamiento que está vigente en todos los estratos de la sociedad estadounidense.

Su fórmula de terror social funciona porque se cerciora por colocar una carga cuantiosa de significantes que invitan a un razonamiento serio cuando se apagan las luces y empieza la función.

¡Nop!, la película más reciente del realizador actualmente en cartelera, recoge algunos de los rastros de su poética del horror social, pero a diferencia de las antecesoras me da la sensación de que ahora sus preocupaciones apuntan para otro lado por el afán de no repetirse para que el show pueda continuar.

Se edifica como un híbrido entre el neowestern y el terror de ciencia-ficción de alienígenas que, a menudo, examina con parábolas la violencia como forma de espectáculo de masas y la manera ancestral en que el sistema de Hollywood esconde la explotación racial detrás de la cortina de la falta oportunidades.

Sin embargo, el encuentro cercano del tercer tipo de Peele por momentos carece de tensión o de algo que sea hipnotizador porque con frecuencia se queda succionando los mismos terrenos redundantes y banales que responden a artilugios genéricos demasiado calculados, como si no quisiese escapar nunca del perímetro del corral para satisfacer esa manera pretenciosa de parecer compleja.

A simple vista parecería como si Peele solo recurre a la vieja ecuación spielbergiana (gente ordinaria obligadas a superar eventos extraordinarios) para entrar en sintonía con un canal de situaciones que a lo largo de una narrativa de cinco crónicas presenta una mezcolanza entre el western, el terror y la ciencia-ficción más básica de platillos voladores.

Pero en realidad, como ya lo ha demostrado con anterioridad, todas las contrariedades en las que aprisiona a los personajes responden a una multiplicidad de significaciones que opera en dos niveles fundamentales de un único discurso.

En el primero ofrece una visión conceptual del mundo del espectáculo entendida como la marginalización de minorías étnicas (afroamericanos, asiáticos, latinoamericanos, etc.) que han sido explotadas como estereotipos en nombre del cine y que, ahora, tras una larga contienda de un siglo XX marcado por el racismo, han logrado domar la cuota de inclusión necesaria para no estar en ese lado invisible que los reduce a roles de segunda categoría como cineastas.

En el segundo su enunciado interroga el estado actual del cine como materia de espectáculo desde la óptica de los espectadores que se niegan a mirar otra cosa que no sea el entretenimiento fácil colocado frente a los ojos más conformistas por una industria que succiona sus hábitos de consumo fabricando los mismos productos violentos de blockbusters y que los convierte, dicho sea de paso, en un público embrutecido, burlado y hasta engañado, condenado a mirar las imágenes en la pantalla como si fueran unos adictos.

En términos generales, esta película refleja las inquietudes de Peele por la condición racial del afroamericano en la sociedad estadounidense, ahora específicamente en el orbe del espectáculo, pero me temo que también exterioriza sus debilidades y no hace nada para salir de la zona de confort.

Su empeño por agregarle algún significado para criticar el lado explotador de la industria, somete su narración a episodios inconexos protagonizados por personajes que me importan muy poco y a los que olvido tan pronto como inician los créditos. Nunca hay un estallido de suspense que me indique que algo sorpresivo ha sucedido.

Agradezco, desde luego, la lectura que ofrece para razonar en medio del océano de basura que se estrena cada semana, pero sus piezas sencillamente no encajan. Supone, al menos para mí, la primera mancha indeleble en su corta filmografía.

Ficha técnica
Título original: Nope
Año: 2022
Duración: 2 hr 03 min
País: Estados Unidos
Director: Jordan Peele
Guión: Jordan Peele
Música: Michael Abels
Fotografía: Hoyte van Hoytema
Reparto: Daniel Kaluuya, Keke Palmer, Brandon Perea, Steven Yeun,
Calificación: 6/10

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