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Los obispos panameños alertan que “peligra” libertad religiosa en Nicaragua

EL NUEVO DIARIO, CIUDAD DE PANAMA. – Los obispos de la Conferencia Episcopal Panameña (CEP) expresaron este sábado su “profunda preocupación” y “repudio” por la escala de violencia gubernamental hacia el pueblo y autoridades eclesiales en Nicaragua, que, afirman, pone en peligro la “libertad religiosa” en ese país.

La CEP dijo en un pronunciamiento público que esa violencia se agudizó con la aprehensión este viernes de monseñor Rolando Álvarez, Obispo de Matagalpa, y otros ministros consagrados y laicos de la Iglesia Católica.

“Las acciones del gobierno nicaragüense, escudados bajo un operativo realizado con la finalidad de ‘recuperar la normalidad para la ciudadanía y las familias de Matagalpa’ pone en evidencia la violación de la libertad religiosa en este país con tradición cristiana”, denunció la Conferencia Episcopal de Panamá.

Los prelados panameños rogaron para que a sus hermanos religiosos nicaragüense, “el Dios de la Vida y la Justicia estimule su valor y fortalezca sus almas, para que en medio de la persecución se mantengan firmes en su vocación profética de denunciar la injusticia y construir el Reino de paz y amor”.

La Policía de Nicaragua ingresó este viernes a la fuerza al Palacio Episcopal de la Diócesis de Matagalpa y arrestó al obispo Álvarez, un crítico del Gobierno del presidente Daniel Ortega de 55 años, y a siete de sus colaboradores, quienes se encontraban retenidos allí desde el 4 de agosto pasado.

Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, es acusado por la Policía de intentar “organizar grupos violentos”, supuestamente “con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”, aunque de momento no han ofrecido pruebas.

“Los hechos aberrantes que rodean esta detención son motivo de alarma y dolor en toda la Iglesia Latinoamericana”, dijo ese viernes el arzobispo metropolitano de Panamá, José Domingo Ulloa, en un comunicado de cuatro párrafos.

“Elevo una oración al cielo por Nicaragua, su noble pueblo y su Iglesia que hoy sufre persecución”, agregó monseñor Ulloa.

Este año, el Gobierno sandinista ha expulsado del país al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag, llevado a prisión a tres sacerdotes, cerrado ocho radioemisoras católicas y sacado de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos.

El Gobierno de Daniel Ortega también ha ingresado por la fuerza y allanado una parroquia y expulsado a 16 monjas de las misioneras de la orden Madre Teresa de Calcuta.

El presidente Ortega tildó de “terroristas” a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país desde abril de 2018.

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