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Félix Alburquerque y Manuel Duncan eran amigos y compartieron esa misma noche antes de la tragedia

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Félix Alburquerque y su víctima, Manuel Duncan, habían estado juntos en una disco antes de que ocurriera el homicidio. Se trasladaron de un lugar a otro, luego de compartir y disfrutar en una fiesta.

Alburquerque dice que enloqueció por un momento: “Perdí la razón”.

Unas fotos indican, de forma somera, el recorrido que hicieron ambos antes de llegar al lugar de la tragedia.

El homicida, 59 años, expresidente de la DNCD, estaba en la presentación artística que ofreció Sergio Vargas en Ferro Café, ubicado en la Plaza Dorada, calle Manuel de Jesús Troncoso, Distrito Nacional.

Allí tomó tragos y se deleitó con el Negrito de Villa; Marola, La ventanita y otros clásicos, lo llevaron a la década de los 80′, que disfrutó en pistas y fiestas.

Ya de madrugada, Félix llega en pocos minutos a Rico Hot Dog, cerca de su casa, en la Núñez de Cáceres con Rómulo Betancourt.

Es un negocio de hot dogs para noctámbulos. No era la primera vez que Félix iba allí: conocía demasiado bien ese puesto de ‘perros calientes’.

Pero fue allí precisamente donde sucedería la desgracia de su vida. Manuel Duncan estaba también en ese lugar: eran muy amigos, compañeros de verbenas y bonches. De hecho, hacía unos pocos momentos que estaban juntos en la disco, gozando con Sergio. Compartieron mesas y tragos sociales. Estaban ‘rulay’.

Se fueron de Ferro y llegaron a Rico Hot Dog. Ambos empezaron a zamparse un sabroso hot dog. En ese momento Manuel se embarra con cachú el poloché y se ofende pensando que Félix se estaba riendo y burlando de él.

Discutieron. Manuel, medio caliente, le reprocha una y otra vez, mientras se acalora la discusión y la cosa se sale de control. Entonces le va arriba y se arma un reperpero. Algunos se meten para mediar, separan a los pleitosos. Pero no pudieron evitar lo peor.

En efecto, Manuel lo agredió con fuerza y Félix quiso devolverle el golpe, como militar entrenado. Así humillado y agredido, y medio caliente también, va a su vehículo, toma su arma de fuego, alcanza a Manuel y le dispara.

El primer balazo fue directo al pecho y lo derribó al instante. Pero no fue todo: para completar su obra sangrienta, Félix lo remató con un tiro de gracia. Fue todo cuestión de unos momentos fugaces y arrebatados, que dejaron un muerto y quedó grabado en cámara.

La orden de arresto, despachada y firmada rápidamente, no fue necesaria: Félix Alburquerque se entregó a la Fiscalía para enfrentar la justicia.

El exvicealmirante deberá encarar la seria acusación de homicidio voluntario. ¿20 años?.-

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