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Cristian Tiburcio en la sombra del recuerdo

La obra de Tiburcio no se limitan a los monumentos

¿Cuántos tiros disparó Cristian Tiburcio contra Trujillo?

Sólo los monumentos impiden que el Alzheimer nos desmemorice para que los hechos históricos no se esfumen como pompas de jabón.

El monumento del malecón, donde mataron a Trujillo, sirve para eso, sea el que vemos o lo que queda de él.
Vi un video donde el director de Efemérides Patria da un discurso que pareciera fuese en alemán, pero de los años 40, con gestos para convencer a nadie, y epítetos innecesarios contra un gran artista como lo es Cristian Tiburcio, que él dice no conoce.

Él, como director o jefe del carguito de Efemérides Patria, dice que eso le toca al Ayuntamiento de Carolina y que 8.5 millones es mucho en el costo del “ceramista”. No Herr Schulleiter, la cosa no es así. Cristian no es solo un “ceramista”. Es penoso que desde ese cargo no sepas quien es Tiburcio, aunque sepamos que no eres pera y menos olmo.

Tiburcio es, originalmente un nombre, no un apellido, para aquellos que vivían en Tibur, hoy Tívoli, en Italia. El nuestro vive en Bonao y se gana la vida honestamente con su trabajo de arte. Nunca ha recibido chequecitos de botella ni ha sido funcionario de ningún gobierno.

En el momento que fue realizada la obra, Cristian Tiburcio ya era un artista reconocido, pero no necesariamente influyente como para que le dieran una obra oficial como esa. Pero Silvano Lora sí, por su militancia y trayectoria que todos conocemos. También se conoce la calidad de la obra de Silvano, nos guste o no, que son otras quinientas. Y sin quitarle mérito, Silvano no era escultor por lo que acude a Tiburcio para ese trabajo. Por más que se quiso identificar como una obra de Silvano todo el mundo, que conoce el arte dominicano, sabe que ese trabajo lo hizo Tiburcio porque lleva su sello, su estilo, y porque simplemente fue él quien lo hizo.

Tiburcio nunca ha negado la autoría de Silvano quien hizo un boceto que él respetó y esto no le quita tampoco ningún merito. Basta con ver su trayectoria y mas aun ver la casa museo que ha construido y creado en Bonao, donde vive, para entender que estamos frente a un gran creador cuya estatura quizás no pueda ser entendida por funcionarios ajenos al arte y tan ocupado en sus fechas patrióticas.

Ni Efemérides Patria, ni la Alcaldía pueden ni deben mostrar una miseria que finalmente no les beneficia en nada, ni a ellos, ni al país, ni al gobierno ni al arte. ¿Qué son 12 millones o los 8.5 del regateo, para restaurar una obra como esa por un artista inmenso como Cristian? ¿Cuántos derroches no se hacen en pendejadas sin transcendencias y menos importancia como para venir a insultar a un artista que merece respeto? Por lo visto, no tienen la mínima idea de lo que significa una verdadera obra de arte de un artista de la talla de Cristian.

Si hiciéramos una relación matemática podríamos decir que Antonio Gaudí es a España, lo que es Tiburcio a la República Dominicana, guardando las distancias, por supuesto.

Y ciertamente, puedo decir que en la obra de Tiburcio, aparte de recibir lo mejor de la enseñanza de Bidó, la mayor influencia le llegó del maestro catalán, lo que no puede verse como algo negativo, sino todo lo contrario, porque Tiburcio absorbe sus enseñanzas, como han hecho todos los artistas en la Historia del Arte, y elabora su propia obra con su propio sello de originalidad.

El monumento realizado por Cristian en el Malecón no es el adefesio a que nos tienen acostumbrado llenando las calles con monigotes, sin ningún valor artístico, con el solo objeto de ¿tenerlos de pretexto para asegurarse comisiones y presupuesto abultados y amañados que no necesariamente van al “artista”? La obra de Tiburcio no. Es un monumento majestuoso, que al ser el producto de dos grandes artistas, manifiesta, a la perfección, el sentir de los dominicanos sobre el acontecimiento por lo que fue erigido.

Si la cultura fuera entendida y atendida por los gobernantes como se debe, hace tiempo que a Cristian le hubiesen encargado realizar el edificio que aloje al Ministerio de Cultura y no achicarlo en el Partido Dominicano y se hubiese construido el del Ministerio de Cultura de El Cibao también.

Esas limitaciones culturales explica que se tilde de “carajo” a Tiburcio como si fuese un cualquier “busca vida” y “come cheque” enganchao a la política.

Con funcionarios así cualquier gobierno pierde credibilidad en el conjunto de proyectos que lleve a cabo.
Hay que señalar que todavía se siguen prácticas duales y medalaganarias en la Cosa Pública. Es cierto que los espacios, parques, calles y avenidas son del dominio de la Alcaldía, pero no la parte artística, las esculturas… para eso está el Ministerio de Cultura donde debe haber especialistas en arte. ¿O no? ¿Qué tiene que ver Efemérides Patria con la calidad de una obra de arte pública? Ninguna, salvo ¿lavarse la cara en la fecha que ese monumento conmemora?¿Qué tiene que ver las Fuerzas Armadas para elegir un artista que realice un busto de Duarte? Podrán, los patriotas militares sugerir que se coloque en algún lugar, pero la realización debe determinarse en el Ministerio de Cultura para que asigne a un artista y no un chapucero.

Abogo porque a Cristian se le entregue el presupuesto de RD$12 millones y se le reconozca públicamente como autor de ese importante monumento y lo menos que Efemérides Patria puede hacer es excusarse públicamente por los insultos y arrogancias con que trató al artista.

¿No es extraño que cada vez que se desveliza un busto o monumento, aparece una “baisa de gente” y nunca se ve al artista? Esta es una práctica común y que los mismos artistas no han reclamado su lugar. ¿Acaso temen que el artista presente diga cuánto le pagaron y que esa cifra no corresponda con la que había de presupuesto asignada a la obra?

Cualquier país, mínimamente civilizado, estaría orgulloso de poder contar con el concurso de restauración de un monumento así, por el propio autor, que es lo que corresponde como ley universal de restauración y como lo estableció la UNESCO. En caso de ausencia o incapacidad física, se le asigna al Ministerio de Cultura que debe tener la persona con la formación profesional para dicha restauración.

La importancia de este monumento realizado por Cristian Tiburcio, con la venia de Quisqueya, es que marca el fin de la Era de Trujillo, una dictadura de 30 años que se inicio como “La más bella Revolución de América” en la descripción de Tomás Hernández Franco, repleta de ideas nuevas e inspirada en la Revolución de Octubre como él mismo lo describe en su escrito sobre la decadencia de Europa y el mundo Occidental de su juventud y en su pensamiento de joven idealista y bohemio. Su gobierno, desviado al lucro personal y el establecimiento de una “monarquía” con su séquito de adulones, princesas, bufones, matones y verdugos, llegó a un momento álgido al cometer el error de tocar la sensibilidad familiar de sus propios generales, la muerte de las Mirabal, los escritos de Almoina y Galindez, las invasiones fallidas por Constanza, Maimón y Estero Hondo. Y este monumento le rinde homenaje a “los héroes del 30 de mayo” fecha en que “mataron al Chivo, en la carretera”.

Pero la obra de Cristian no se limita a los monumentos, si visitamos su página web, cristiantiburcio.com encontraremos pinturas, esculturas, cerámicas y otros tipos de obra mixta y, por supuesto, que él no participó en la emboscada al Jefe ni tiró ningún tiro contra él, salvo el que dispara su monumento cada día para que el recuerdo no quede en la sombra.