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Una mujer sigue creyendo en el amor y ahora busca su marido número 12

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- Una mujer cree en el amor (y sobre todo en el matrimonio). Tanto así que anda buscando su esposo número 12.

Se trata de Monette Dias, 52 años, quien no pierde la esperanza de encontrar -¡al fin!- el gran amor de su vida. Por eso está en búsqueda para cristalizar su duodécimo matrimonio.

Sus 11 uniones anteriores terminaron. De hecho, su más reciente pareja, John, no pasó de ser novio: una acalorada discusión desató la ruptura, y los amoríos se fueron a pique. Estaban comprometidos.

A esta mujer no le faltan pretendientes: 28 veces ha recibido propuestas maritales. Por algo las ha rechazado, prefiriendo seguir en búsqueda hasta cazar un amor definitivo. Sigue creyendo en el amor.

Monette, diseñadora de interiores, reside en Utah (Estados Unidos). Su historia saltó a la palestra a través del programa “Addicted to Marriage” (“Adicta al matrimonio”), difundido por la cadena TLC.

Tras romper con John, en el programa confesó: “La ruptura es dura para mí y estoy triste porque amo a John, pero esta discusión que acabamos de tener me reafirma que este es el movimiento correcto para mí”.

No le importa confesarlo: muchas veces más ha tenido que vivirlo -¿y sufrirlo? Está acomtumbrada a las desventuras provocadas o fortuitas. ¿Le anda rondando otro amor fugaz? ¿Le picó otra vez el parajito del amor?

Al margen de estas confesiones del corazón, Monette dice esto: “Es realmente doloroso tener otro fracaso, especialmente en esta relación, en la que me esforcé tanto y di tanto. Pero dicen que el que más ama, y el que más da, es el que más duele” (y sufre).

A los 52, el amor no debiera doler tanto, pero es inevitable cuando se ponen las ilusiones más fuertes en un amor más joven. La cazadora terminó cazada.

Ella lo confiesa sin tapujo alguno: sintió una fuerte punzada en sus entrañas de mujer ilusionada. La herida no ha curado aún. Así, el programa fue para ella un espacio de desahogo emocional, una terapia viralizada.

A pesar de estas desventuras rosas, la mujer sigue creyendo en el amor definitivo de su vida. Tiene todo para conquistar a un don Juan de por vida: temperamento, madurez, nuevas ilusiones… y sobre todo, pasión.

En este caso la mujer tendrá que enamorar a su hombre esperado.

En el programa repasó su singular vida de amor, y recordó a cada uno. En la secundaria conoció al que sería su primer esposo. Casó dos veces con el segundo. Una vez no fue suficiente: se divorciaron y tuvieron que renovar el compromiso, solo para volver a empezar lo que no tardaría en desaparecer. El segundo intento también naufragó.

El cuarto marido tenía hijos. El quinto la marcó: lo recuerda como uno de los amores más potentes de su abundante repertorio.

“Se veía muy bueno y noble, así que me casé con él, y después me volví a casar con él otra vez”, dice del sexto.

El noveno era “un hombre carismático y atractivo, uno de esos hombres que no te deben atraer, pero te atraen”.

El número 10 entró a su vida en la escuela básica. Estaba guardado en una lista invisible solo para completar el decálogo. El matrimonio fue un extravío fatal: “Es un gran hombre, pero solo debimos ser amigos”.

El 11 fue un relleno de cama. Ahora espera el 12, con la esperanza de poder contar más cosas de él que de ningún otro.

Esta mujer es tan tenaz que no pierde la esperanza:

“A lo largo de mi vida, cada vez que algo era realmente difícil, o salía mal o realmente mal, algo realmente bueno salía de ello. Así que todavía mantendré la esperanza de finalmente tener un buen matrimonio”.

Esta mujer está dispuesta a reconocer que algo anda mal, y precisamente por eso no teme enfrentar al futuro y lo que venga. A su edad no son muchas las cosas que se esperan; en su caso, le bastaría un buen gran amor, para acabar sus días junto a su enésimo esposo.

Sea como sea, Monette sigue creyendo en el amor, y sigue buscando un marido.-