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 Rusia podría tardar 10 años en recuperarse si no toma medidas, según Sberbank

Moscú, (EFE).- La economía de Rusia podría tardar una década en recuperar su nivel de 2021 si no toma medidas, declaró hoy el consejero delegado del banco Sberbank (el mayor ruso), Herman Gref, durante su intervención en el XXV Foro Económico Internacional de San Petersburgo.

«Si no se hace nada en la situación actual, entonces la trayectoria consensuada de la economía rusa, su retorno al nivel de 2021, podría demorar unos 10 años», afirmó el banquero, al constatar el impacto de las sanciones occidentales impuestas a Rusia por su campaña militar en Ucrania.

Gref señaló que la economía rusa ha mostrado, en estas condiciones, «una flexibilidad absolutamente extraordinaria».

«Nadie esperaba que la reestructuración y la adaptación a la nueva situación transcurrirían tan rápido, y claro está, esto sucede en gran medida gracias a que la economía ha adquirido una experiencia única en los últimos años», indicó.

Según el consejero delegado de Sberbank, Rusia enfrenta un importante reto, dar a la economía el impulso radical que no había podido lograr en las décadas anteriores.

«Vemos que tenemos por delante un inmenso trabajo de adaptación de toda la estructura de nuestra economía. El principal reto radica en garantizar la reestructuración de nuestra economía, algo que no logramos hacer en muchos, muchos años», indicó.

Gref constató que durante los últimos veinte ejercicios la estructura de la economía rusa cambió, pero no de un modo radical.

Sin embargo, expresó su sorpresa con el brusco fortalecimiento del rublo, que ha recuperado su valor a los niveles anteriores a la campaña rusa en Ucrania, e incluso mayores, tras bajar tras la imposición de las sanciones.

«El fortalecimiento del rublo incidió en la inflación, y lo que observamos ahora, la reducción de las tasas y la reanudación de la acreditación de la economía, es un importante factor para su estabilidad», indicó.

Según el máximo responsable de Sberbank, esto significa también «un enorme superávit del balance comercial, una reducción brusca de la demanda de divisas, una reducción de los flujos de importación», que en su conjunto condujeron al fortalecimiento de la divisa rusa.

«No recuerdo que en Rusia haya habido un tiempo en que nadie quiera las divisas, los bancos ahora ofrecen comisiones negativas, no hay demanda de activos en divisas», señaló.

«Nos encontramos hoy en una situación extremadamente paradójica», añadió, al señalar que pese a ello, «la situación no parece tan dramática».