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Renuncia otro miembro del Comité Central PLD; Marmolejos: tumbaron el árbol y lo hicieron leña

EL NUEVO DIARIO, SANTO DOMINGO.- El dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) Claudio Marmolejos de la Cruz, anunció su renuncia de esa organización política, la que definió como un árbol que la cúpula morado tumbó y ha hecho leña de él.

Dijo que desde el primer momento que se percató del deterioro de las estructuras del PLD, su abandono y la falta de gerencia en la dirección, venía luchando contra eso, advirtiendo que de continuar así “nos íbamos a dividir”.

“Lo grité a los cuatro vientos y nunca hicieron caso”, escribe Marmolejos de la Cruz en su carta de renuncia, la está dirigida al presidente y secretario general del partido morado, Danilo Medina y Charlie Mariotti, respectivamente.

Afirmó que “una minoría corrupta enquistada en el poder político nos había sustituido por canchanchanes, familiares y prostitutas, o sea, nos borraron, nos trataron como retazos en una fábrica de textiles”.

Dice sentir rabia y desprecio por la minoría presuntamente corrupta que hoy dirige el Partido de la Liberación Dominicana.

“¿Por qué se empeñaron en destruir la fuerza política más poderosa de la República Dominicana creada por el profesor Juan Bosch, y creadora de tantas esperanzas? ¿Por qué, señores?, se cuestionó.

El hoy exmiembro del Comité Central del PLD señala que a esa cúpula dirigencial no le bastó con “llenarse los bolsillos del erario manteniéndose en el poder a costa de los pendejos miembros, sino que tenían que destruir también el partido, para que a los desamparados a los que ustedes borraron, se quedaran a la deriva, amarrados con la soga corta y con el agua lejos”.

Detalla que militando en el PLD recorrió y aprendió todo lo que sabe sobre política y conoció a todos dentro de la organización.

“Nací, crecí, me formé y me desarrollé en el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), ocupando distintas posiciones, desde el movimiento estudiantil y en las estructuras partidarias”, narró.

Agregó que siempre humilde pero jamás sumiso, defendió sus posiciones y guardó la disciplina que les enseñaron a los de la “vieja guardia”, “de los pocos que hicimos servicios de amanecida en la Casa Nacional, a mucha honra, y de los que todavía se ponían de pie ante un superior jerárquico”.