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Ronald Acuña hace lucir fácil su regreso en el 2022

EL NUEVO DIARIO, NEW YORK.-  Como todo lo que hace en un terreno de béisbol, el venezolano Ronald Acuña Jr. está haciendo ver su regreso de una grave lesión de ligamentos en la rodilla derecha como algo completamente natural. Pero eso no significa que la forma en la que ha vuelto a las Grandes Ligas no sea increíble.

No ha pasado ni siquiera un año desde que Acuña se lesionó, el 10 de julio del 2021, haciendo que perdiera el resto de la temporada y que no pudiera ganar la Serie Mundial con los Bravos. Sin embargo, el jugador de 24 años ya está jugando nuevamente a nivel de súper estrella, ayudando a los Bravos a reencontrar el carril tras un arranque lento.

Acuña tiene una línea ofensiva de .368/.457/.737 con cuatro jonrones durante la actual seguidilla de 11 partidos ganados de Atlanta. Tuvo un juego relativamente tranquilo el domingo, yéndose de 2-0 con dos bases por bolas, pero el día anterior exhibió todo su talento, abriendo las acciones con un bambinazo en la parte baja del primer episodio y anotando más adelante desde la primera base con un globito de Dansby Swanson que cayó de hit en el jardín derecho.

“No sé si he visto a alguien así en mi vida, y miren que he visto a varios miembros del Salón de la Fama y a otros que no son Salón de la Fama pero que están ahí tocando la puerta. Sólo te queda decir, ‘Wow’”, dijo el manager de los Bravos, Brian Snitker tras la 10ma victoria seguida de su club. “Este muchacho está casi en otro nivel con el tipo de cosas que puede hacer”.

Snitker no fue el único que expresó su admiración por el dinámico jardinero el sábado. La superestrella de la NBA, LeBron James, vio el video de Acuña imitando su clásico ritual con la tiza en polvo luego de dar su cuadrangular.

“Ayyeeee!! Hombre, me encanta este muchacho”, escribió James en su cuenta de Twitter sobre la imitación de Acuña.

La línea ofensiva de Acuña es un buen indicativo del impacto que ha tenido hasta ahora, con un promedio de bateo de .311, seis vuelacercas, 11 bases robadas y un OPS de .943 en sus primeros 32 choques. Lleva un WAR de 1.6, de acuerdo con Baseball-Reference.

Pero no todo lo dicen los números. Increíblemente, todos los elementos que hacían de Acuña un jugador especial antes de su lesión están de regreso, como si jamás se hubiesen ido. (Todas las estadísticas abajo son hasta la jornada del sábado).

El poder

Pocos jugadores dentro de las Mayores pueden pegarle a la pelota tan duro como Acuña y no pasó mucho tiempo para que el guardabosque mostrara esa habilidad luego de su regreso el 28 de abril. En su quinto partido este año, Acuña conectó un doble a 116.6 millas por hora ante su compatriota Carlos Carrasco de los Mets. Fue el cuarto batazo más fuerte de su carrera y una de las conexiones más rápidas en MLB esta campaña.

Si bien una muestra de un solo evento normalmente no dice mucho sobre un jugador, la velocidad máxima de salida puede ser una herramienta importante para evaluar el poder. Para ponerlo en términos sencillos, nadie batea una bola a 116.6 mph por casualidad. Se necesita de talento real para darle con tal fuerza a una pelota.

Acuña también aparece en muy buena compañía si ampliamos considerablemente la muestra. Desde que debutó en el 2018, se ha ubicado consistentemente entre los mejores de MLB en tasa de batazos duros, porcentaje de bolas conectadas a 95 mph o más. Y también es de los mejores en tasa de macetazos o _barrels_, las pelotas bateadas con la combinación óptima de velocidad y ángulo de despegue, que típicamente resultan en extrabases y jonrones.

Éstos son los percentiles en cada estadística durante sus primeras cuatro temporadas. Un percentil de 99, por ejemplo, significa que el jugador en cuestión es mejor que el 99% de los beisbolistas en esa estadística particular.

Tasa de batazos duros:

2018: 91ro
2019: 89no
2020: 99no
2021: 97mo

Tasa de macetazos:

2018: 93ro
2019: 95to
2020: 95to
2021: 99no

Esta campaña, su tasa de batazos duros de 52.4% se ubica en el percentil 95, mientras que su tasa de macetazos de 18.3% está en el percentil 98. Su slugging esperado, basado en la calidad del contacto y los ponches, es de .620, el mejor de su carrera y el séptimo mejor en la Gran Carpa este año.

La disciplina en el plato

Otro de los motivos para que Acuña sea un bateador tan peligroso es que rara vez les tira a pitcheos malos. Desde el 2018, los bateadores de MLB en promedio han buscado el 28% de los envíos que se les hizo fuera de la zona de strike. Pero en el caso de Acuña, ese promedio es de 22.8%. ¿Esta temporada? Apenas 22.7%, ubicándose en el percentil 83.

Por supuesto, eso no significa que Acuña sea un bateador pasivo. Es agresivo en ciertas situaciones, como se puede ver en su tasa de swings al primer pitcheo (34.3%) y a envíos en la zona (69.3%), con ambas cifras bien sobre el promedio de la liga. Y cuando el oriundo de La Sabana decide ir por un pitcheo, normalmente pasan cosas buenas.

La capacidad de hacer contacto

Todos sabemos cuánto daño puede hacer Acuña cuando le pega a la pelota. Pero el contacto, hablando en términos de con qué frecuencia choca el envío del lanzador, siempre ha sido su herramienta más débil. Eso no ha cambiado en el 2022. Su tasa de swings en blanco (swings en los que no le pega a la bola) y su tasa de ponches se ubican ambas en el percentil 19.

Dicho eso, ambos números vienen mejorando últimamente, así que al menos se están acercando a sus marcas de por vida (27.8% de tasa de swings en blanco, 25.9% de tasa de ponches).

Hasta el 31 de mayo, Acuña había abanicado la brisa con el 31.5% de sus swings y se había ponchado en el 32.3% de sus visitas al plato. Desde el 1ro de junio, esos números son del 27.3% y del 14.3%, respectivamente.

Éxito abriendo en la alineación

Acuña ha sido uno de los mejores primeros bates en las Mayores desde que los Bravos lo convirtieron en su abridor del lineup en julio de su campaña de novato. De hecho, sólo George Springer tiene más bambinazos abriendo juegos (27) que Acuña (25) desde el 20 de julio del 2018, el primer partido de Acuña bateando de primero en su carrera.

Acuña ha continuado atormentando a los rivales en el primer inning este año, con un promedio de .448 y un OPS de 1.225 en 30 visitas al plato en ese episodio inicial.

La velocidad

Cualquiera podría esperar que alguien que estuviese volviendo a la acción tras una lesión de rodilla tan grave se tomaría las cosas con calma. Pero no Acuña. Se robó dos bases en su primer encuentro en el 2022 y se ha estafado 11 sacos en 14 intentos durante sus primeros 31 choques.

La velocidad de Acuña en sprint no ha regresado completamente — está en 28.2 pies por segundo tras promediar 29.5 pies entre el 2018 y el 2021 – pero eso bien podría ser porque está decidiendo no correr a toda máquina si realmente no necesita hacerlo.

La rapidez de piernas sigue estando allí, como queda evidenciado por sus seis _bolts_, carreras competitivas en las que alcanza una velocidad de 30 pies por segundo o más. Uno de esos bolts llegó el sábado, cuando anotó desde la inicial con un sencillo de Swanson, llegando a 30.2 pies por segundo en un momento del recorrido.

La velocidad promedio en sprint de Acuña probablemente siga mejorando a medida que la lesión vaya quedando cada vez más atrás. Recordemos, una vez más, que se lesionó hace menos de un año.

Y también tengamos en cuenta que apenas tiene 24 años, por lo que sigue habiendo margen para que siga puliendo su juego y mejorando como beisbolista. Considerando lo rápido que ha retomado su nivel luego de un percance tan grande, quizás deberíamos presumir que lo hará.