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“Gracias a Dios ayudé con las necesidades del campo”

Esta mujer de campo, reconocida con la Medalla al Mérito a la Mujer Dominicana, contribuyó a resolver los problemas sociales de su comunidad

En una época donde los trabajos agrícolas y el comercio eran dominados por hombres, María Leonides Disla, o Mamá Liona -como le llaman sus allegados-, se vio en la necesidad de labrar la tierra y poner un colmado con el que, como madre divorciada, sacó a sus cinco hijos adelante, además apoyaba a los agricultores de la zona montañosa El Catey, comprándoles su producción para comercializarla. Ha estado involucrada en organizaciones comunitarias para lograr obras importantes para el desarrollo de su comunidad, como la carretera, iglesia o escuela, llegando incluso a donar los terrenos para la construcción de estas dos obras”.

1. Orígenes
Nací en Navarrete, Santiago, en medio de una familia numerosa. Éramos 14 hermanos, todos trabajábamos la agricultura con mi papá, en unos campos bravos, en mi casa había que trabajar machete, agarraba el machete para trabajar, había vacas, chivos, crianza de animales. En los campos había que fajarse, las hembras trabajamos y también estudiábamos. En la mañana me montaba en la vaquita pinta para recoger las otras vacas junto a mis hermanos, íbamos a arrear el ganado. Ordeñábamos la vaca y tomaba leche cruda en el potrero y de ahí nos íbamos a recoger las otras vacas que quedaban lejos, los campos no eran malos pero no eran nada bueno ninguno, el campesino pasaba trabajo. Nos mojamos ordenando y luego había que ir a llevar la leche a una fábrica”.

2. Mudanza
Cuando tenía 14 años, yo estaba estudiando, y aunque la escuela quedaba lejos, disfrutaba mis clases. Mi padre decidió irse de Navarrete para venir a El Catey, porque tuvo un problema con Trujillo, él era alcalde y renunció porque le cogieron preso un hijo por la palmita, y él le dijo que como por una infracción tan menor le tomaron su hijo preso, que si volvía a ocurrir iba a renunciar, volvió a pasar y renunció; dijo que si lo volvía a nombrar se iba del lugar, y 6 meses más tarde le mandaron el nombramiento porque era un hombre muy íntegro, y vendió todas sus tierras. Me afectó mucho porque tuve que dejar mi escuela, los profesores me querían mucho, me tenían mucha confianza y me ponían a sustituirlos cuando no podían ir. Despedirse de un vecindario donde uno nace y se cría es muy duro. Aquí me tocó ayudar a los profesores con la escuela, no seguí estudiando porque no daban el nivel donde estaba”.

3. Matrimonio
A los 4 años de estar viviendo aquí conocí al papá de mis hijos, era un hombre bohemio, elegante, tocaba la guitarra, y cuando fue enamorado a la casa, mi papá se oponía a esa relación. Al final aceptó, y nos casamos. Recuerdo que bajamos como 14 caballos a casarnos, y luego regresamos a celebrar. Pasada la boda, mi papá quería que me quedara hasta el otro día compartiendo con mis hermanas que vivían lejos y vinieron al matrimonio, mi esposo dio muchas vueltas, se fue pero regresó a buscarme y mi papá tuvo que dejarme ir. Mi papá no era fácil, fue alcalde 42 años”.

4. Hijos
Tuve cinco hijos: cuatro hembras y un varón, después que tuve la primera hija Mercedita, me separé de mi esposo porque era muy enamoradizo, y esos hombres enamorados son una cosa tremenda. Nos juntamos de nuevo, tuvimos cinco hijos y al separarnos de manera arbitraria se llevó los tres más grandes cuando salieron de la escuela, a vivir con otra mujer que tenía, les dijo si se iban me mataba, y los tuvo a la fuerza con él. Un día por los problemas me enfermé del estómago y me llevaron al médico y fueron a avisar a mis otros tres hijos que yo estaba grave, mis hijos vinieron a verme y llegó él y se los llevó de regreso a golpe limpio, y así vivieron 6 años. Esos 6 años sin mis hijos no se comparan con nada. Trabajaba recogiendo café e iba juntando dinero para pagar el abogado y recuperar a mis hijos, pero él era un hombre vivo, sabía mucho. El día de la causa no pude ir porque estaba enferma y el juez dijo que el que tenía una parte se quedaba con esos. Como bebía y fumaba tanto, se enfermó, los doctores le recomendaron salir de los campos a un lugar más caliente, y me devolvió mis hijos”.

5. Tenacidad
Trabajaba en todo para mantener a mis hijos, me levantaba a las cuatro de la mañana, pelao hasta 10 cocos y los guayaba para a cuajar dulces y venderlos, pero tenía la pulpería también, tenía que atender los clientes y cocinar para cuando los niños llegaran de la escuela. Con el negocio, apoyaba a los productores de la zona, comprando lo que producía. Le compraba los productos a la flor a los trabajadores míos, el que trabajaba conmigo tenía su sustento asegurado porque a la hora que necesitaban algo, en mi colmado estaba. Le daba dinero para sus recetas y otras necesidades y cuando el producto estaba, como la habichuela, el ajo, o el tabaco, me pagaban. Yo tenía un almacén grande donde guardaba todo lo que compraba, y también les vendía a los compradores que pasaban para ir a vender a la ciudad”.

6. Agricultura
Ya con el colmado establecido volví a sembrar la tierra, pues tenía la experiencia de cuando lo hacía con mi papá y mis hermanos, había que saber en qué tiempo se podía sembrar, qué cantidad de granos se podía poner en cada hoyo. Cuando tenía que sembrar me levantaba a las cuatro de la mañana a hacerlo, llevaba las dos labores: el colmado y la agricultura. Tengo un promedio de 40 años sembrando y comercializando lo que produce mi tierra; hasta hace unos dos años me mantenía entrando a recoger café, cortaba los racimos de guineo, y aunque ya no trabajo la tierra, tengo mis conucos para poner gente a trabajar”.

7. Compromiso social
Siempre estuve involucrada en las luchas de la comunidad, encabezaba las huelgas para demandar que arreglaran la carretera. Era presidente de la asociación de padres de la escuela, ya con mis hijos grandes, y también era presidente de la junta de vecinos. A uno le da pena ver el maltrato en una comunidad. Si estaba la iglesia en malas condiciones, o la escuela, la carretera, yo luchaba por eso, porque era bien conversadora pero nunca me pasé. La escuela estaba en malas condiciones al igual que la iglesia, entonces dije que por algo éramos ciudadanos, las cosas que necesitaba el vecindario no la podíamos dejar caer, y dije vamos a hacer algo, vamos a movernos, doné los terrenos y conseguí que hicieran la iglesia y la escuela. A mí me tenía cariño la gente, yo hablaba con cualquiera para conseguir lo que necesitaban, ya sea con Bauta Rojas, Jaime David, todos esos políticos”.

8. Casa de acogida
He apoyado la educación de una u otra forma, yo recibía a las profesoras que venían a dar clases y tenían que quedarse a vivir a esta comunidad. Todas las que llegaban, yo le decía que me las trajeran, que si comían lo que cocinaba en casa podían vivir aquí, una de las profesoras, Clara, quería aportar para la comida de su salario, y yo le decía que no tenía que aportar absolutamente nada, que con lo que recibía como salario ayudara a sus padres. Aquí llegaron a vivir unas 5 profesoras, por varios años. Cuando venían a vivir aquí, ya eran mías, eran como mis hijas, las primeras llegaron a vivir aquí y las últimas había que recibirlas también. Aquí vinieron Lourdes, Niña, Clara Casilda, vivía aquí de lunes a viernes. La mayoría de esas profesoras todavía me buscan. Gracias le doy a Dios que pude ayudar con lo que la comunidad necesitaba, porque los profesores son una necesidad de la comunidad”.

9. Adopta otra familia
El día antes de mi hija irse con sus hijos a los Estados Unidos, hace unos 33 años fui donde una familia de muy pocos recursos, Josefa y Antonio, y les dije que mi hija se iba del país y que prácticamente me iba a quedar sola y no me gusta la soledad, me gusta que siempre haya gente a mi alrededor, y fui con esa familia y le dije que si querían venir a vivir conmigo. Le prometí que lo que yo comiera, iban a comer ellos, y al otro día de irse mi hija me traje esa pareja de esposos con 5 hijos a vivir conmigo, y los ayudé a criarlos. Hoy día esa familia es la que está cerca de mí, le di un pedazo de tierra al frente donde construyeron su casa, y Antonio pasa el día dando vueltas para acá”.

10. Gravedad
En diciembre del año antepasado tuve una caída en la casa, estuve seis días en cuidados intensivos, en coma, y luego 5 días en planta. Mis hijas mandaron a buscarme en una ambulancia y me llevaron a Cedimat. Salí de ese proceso, cosa que el médico creía que no, que no iba a volver a ser quién era antes, y me recupere 100 por ciento. A los dos meses, el doctor no creía como estaba, cómo me recuperé. Lo más difícil de ese proceso fue estar quieta, a mí no me gusta estar dentro de la casa, la casa me gusta para dormir, me gusta caminar por el entorno. Yo soy feliz en el campo”.

Exhorta mujeres no aguantar maltratos

Con la sabiduría que da la experiencia de los años vividos, mamá Liona aconseja a las mujeres a no aguantar maltratos de los hombres por temor a separarse y enfrentarse sola a criar sus hijos, tal como ella lo hizo, y no es porque no crea en el matrimonio, sino porque su bienestar está primero. Aunque reconoce que uno de los momentos más difíciles de su vida fue atravesar por el divorcio con cinco hijos, cuando lo único que tenía era sus brazos para trabajar y un poco de inteligencia, no se arrepiente de haber tomado la decisión.

“Yo le aconsejo a esas mujeres que aguantan maltratos, que los dejen y atiendan a sus hijos, que los hijos están ante todo, eso es lo que vale, porque si el hombre se enamora por fuera, no conoce a nadie, ni sabe de nadie. A las mujeres que dejen estos maridos maltratadores y se queden trabajando para sus hijos. Cuando me divorcié, estaba joven, la gente decía que no entendía porque no me había casado de nuevo, por qué tenía pretendientes, y le decía no, mi responsabilidad es trabajar y educar a mis 4 hijas y al varón.

Cuando el padre de mis hijos me quitó una parte, sufrí mucho, pero después que recuperé a mis hijos, trabajé para echarlos adelante.

Recuerdo una ocasión que el juez me dijo que cómo yo iba a mantener a mis hijos, y le dije con estas manos. Estas manos mías trabajaron mucho para buscar el sustento a los cinco muchachos. Me levantaba a las cuatro de la mañana a hacer dulce de coco antes de que amaneciera, mandaba las niñas a la escuela y abría el colmado y comenzaba mi día, atendía la casa y al colmado mientras los niños estaban en la escuela.

Compromiso
“Siempre buscaba cosas para la comunidad, no para nada personal, si en mi casa hay una hoja de zinc o un block, lo trabajé yo, nunca pedí para mí, ni tuve salario de gobierno”.

Lucha
“Estaba en todas las luchas sociales, lo hacía porque el derecho hay que dárselo al que lo tiene, y no podíamos dejar que nos abandonaran los que están llamados a cumplir su deber”.

Medalla al mérito
Me pusieron altísima con la medalla al mérito, nunca creí recibiría ese reconocimiento, las cosas llegan así, me sentí feliz de la vida”.

Prioridad
Me divorcié muy joven y no volví a casarme más, porque yo tenía cuatro hembras y no las iba a exponer a que sufrieran algún abuso”.

Aislamiento
Pasé la pandemia muy incómoda porque no puedo estar sin mis hijos mucho tiempo, mientras vida tenga tiene que decir presente”.

Influencia
Yo hablaba con cualquiera para conseguir lo que necesitaba la gente, ya sea con Bauta Rojas, Jaime David, todos esos políticos”.

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