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Universo

En la forma de un apodo muy familiar que has escuchado tantas veces, que toda tu vida has pronunciado con afecto, llena de sentimientos esa palabra -el apodo-, transpirando y hablando, esa palabra de carne y hueso que tanto te ha hecho reír, llorar, “incojonarte” o pedirte un favorcito: -Tráeme un vaso de agua ombe, no seas así. Esa palabra que todo el mundo te ha escuchado declarar setecientas veces de esta forma: Ese es de los míos, de los míos personales. Whatever that means.

En la forma de una palabra también comienza el olvido, comienza la memoria, la idea de no olvidar, la creación de la palabra, con la idea de la palabra en tu mente. Hay que comenzar a olvidar para poder reconocer el tema, para poder crear algo que permita no olvidarlo siempre.

– ¿De qué estaba yo hablando?

– Olvídalo y sigue, que taba muy ápero eso que tu taba diciendo, ¿cómo era? Mierda, ya se me fue.

Hay quien no puede vivir en silencio, disfrutar en silencio, hay   quien no sabe amar en silencio y no es porque suene tan poético decirlo, pero hay tanto amor en el silencio, tanta palabra suelta, tantas ideas que harían mejor al mundo, tantos verbos, adverbios, sustantivos, abecedarios, tanto idioma, tanto universo en el silencio, tanto sentimiento en saber callar, tanta vida, tanto fluir de sonidos y sentimientos, hay tanto de todo en el silencio, tanto tu mismo, tanto descubrir lo que eres, tanto ser lo que tu quieres ser: SSSSHHHHHHHHHH, silencio.

Pensar es callar. Escuchar es un ejercicio de silencio, aprender a escuchar, escucharte a ti mismo, lo interno y lo externo de ti, diferenciar, equivocarte, reconocerte, alternando todo mil veces en silencio, los sentimientos, las palabras, los ruidos, los movimientos, las vibraciones, la vida, la noche, la luna, los astros en silencio.

Los sentimientos siempre hablan o nos hacen hablar una y otra vez con nosotros mismos, en voz alta o en silencio.

Escuchar siempre es escucharse a uno mismo. Todo es una conversación que mantenemos constantemente con el universo, con uno mismo. Poco importa que te tilden de megalómano, estás siempre conversando, intercambiando, amando, odiando, riendo o llorando contigo mismo. Eres, somos, soy el universo.

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