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¿Cómo desintoxicar las relaciones laborales?

Correos electrónicos o mensajes fuera de tono, llamadas para manipular al destinatario, compañeros que se quejan de sus tareas o videollamadas agresivas que generan sumisión en quien las recibe al temer las reacciones que podría provocar si expresa sus propias opiniones, son ejemplos de ‘toxicidad virtual’.

Con la llegada del coronavirus y la implantación del trabajo en remoto, las conductas inadecuadas ‘cara a cara’ en la oficina presencial se han trasladado al ámbito virtual, a través de las pantallas, donde pueden potenciarse las vertientes manipuladoras y/o agresivas de algunas personas, según la firma Incrementis.

 Si una persona es asertiva, es decir que tiene capacidad de expresarse y decir lo que piensa o siente, respetando a su interlocutor y respetándose a sí misma, disminuye la probabilidad de que se produzcan ofensas y comportamientos tóxicos en la relación laboral, según David Comí, director de Incrementis.

Hoy sabemos que el mayor índice de bajas médicas se produce por la ansiedad y la depresión, y que el principal motivo por el que acabamos sufriendo estos trastornos con más frecuencia es mantener relaciones con personas de nuestro entorno más cercano que resultan tóxicas para nosotros, explica la psicóloga Silvia Congost, experta en autoestima y dependencia emocional.

Relacionarse con alguien tóxico, ya sea en el ámbito laboral, de amistad, familiar o de pareja, puede implicar que, “si no te alejas de esa persona o no aprendes a tratarla y a cuidar de ti, acabará desequilibrando tu vida y destruyéndote por completo, a nivel psicológico, físico y emocional”, señala Congost (www.silviacongost.com), autora del libro “Personas Tóxicas”.

Las relaciones con esas personas que resultan destructivas y dañinas para nosotros, que alteran y perturban nuestra paz interior y nuestra calma mental, que nos intoxican, invalidan, empequeñecen y destruyen, son una experiencia dura y destructiva que solo nos llena de sufrimiento, tristeza y frustración, según esta psicóloga.

Señala que “los vínculos que creamos con las personas que nos rodean son extremadamente importantes para nosotros. Los valoramos y nos afectan. Pueden hacernos mucho bien si son sanos, o destruirnos si no lo son”.

“Que por ejemplo en el trabajo quieran verte fracasar es una opción que probablemente no encaje con tu forma de ver la vida y entender los vínculos”, puntualiza Congost.

En el entorno profesional y laboral, donde la manera de comunicarse e interaccionar es fundamental, la presencia

de personas tóxicas dificulta las relaciones profesionales y produce un desgaste innecesario en uno mismo, explica David Comí, formador y director de la consultora Incrementis, (www.incrementis.es) especializada en optimización laboral.

Señala que con la creciente implantación del teletrabajo, las personas tóxicas, que antes ejercían su influencia en el ámbito de la oficina, ahora son capaces de trasladar sus comportamientos generadores de malestar y conflictos a través de las pantallas digitales, generando lo que Comí describe como “toxicidad virtual” en el trabajo. 

“Este tipo de comportamientos pueden ser especialmente difíciles de soportar en el mundo laboral, incluido el teletrabajo”, enfatiza.

Para mantener relaciones constructivas, prevenir conflictos, afrontar la falta de respeto y los ataques y posibles intentos de manipulación en el ámbito laboral, Comí recomienda aplicar la asertividad en nuestra relación con las personas tóxicas.

La asertividad consiste en ser capaz de “expresarse y decir lo que uno piensa y valora, sin ofender, respetando a la otra persona y a uno mismo” explica.

David Comí describe a EFE tres ejemplos de toxicidad virtual que se han vuelto frecuentes en las relaciones de teletrabajo, y como actuar de manera asertiva, en dichas situaciones:

La persona negativa y quejosa

Este tipo de personas tóxicas “solo ve problemas a su alrededor. En su mundo no existen las propuestas ni las soluciones. Todo les parece “imposible”. Utilizan frases como: “Creo que saldrá mal…”, “Ya te lo avisé”. Además, exageran la realidad, cuando es necesario.

-Cómo actuar: Conviene escuchar inicialmente sus objeciones para que se “desfogue”, y después tratar de que nos demuestre su negatividad con datos y pruebas objetivas. A veces es preciso, cambiar de conversación, ya que no vale la pena entrar en un diálogo no constructivo con alguien tóxico, según Comí.

La persona manipuladora

Este tipo de individuo, altamente peligroso, utiliza medias verdades para su propio beneficio, considera a las personas como un medio para conseguir sus objetivos personales, crea malentendidos deliberadamente y no tiene respeto por la verdad.

El individuo manipulador actúa con una actitud muy sutil y ambigua, infravalora a las personas, recurre a trampas y artimañas, y muestra un alto orgullo y estima de sí mismo.

-Cómo actuar: Para interactuar con este tipo de personas tóxicas y evitar que nos manipulen, Comí recomienda prepararse de antemano con hechos demostrables, responder a cada uno de sus engaños, hablar siempre con mensajes simples y claros y no explicarles situaciones privadas del pasado.

“A los manipuladores hay que transmitirles firmeza y asertividad desde el inicio” enfatiza.

La persona dictadora y agresiva

A estos individuos les gusta intimidar y mostrarse arrogantes. Necesitan dominar todo lo que le rodea, son intolerantes a las actitudes de los demás y no soportan a los que piensan distinto, porque consideran que su verdad (la del dictador) es “la” verdad.

Son personas agresivas, que usan este comportamiento como un mecanismo de autodefensa y hostilidad, como una forma de imposición y uso de la fuerza. Su comportamiento tóxico genera un alto gasto de energía, ofrece resultados efímeros, si los hay, y habitualmente refleja frustraciones e inseguridades personales.

-Cómo actuar: Si mostramos sumisión, el dictador agresivo creerá que somos débiles y aumentará su conducta tóxica. Hay que tratarle con el máximo respeto, pero con mucha firmeza, usando un tono de voz directo, claro y conciso, según Comí.

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