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La tradición de cumpleaños

Cuando alguien cumple años, arriba a un nuevo capítulo de su vida. Un año posee siete ciclos de 52 días, el previo al cumpleaños usualmente es más vulnerable, los antiguos sabían de esa fragilidad de ese momento y hacían rituales para fortalecer y proteger a la persona que celebraba su retorno solar. 

Según la tradición, un bizcocho dulce con suspiro que se comparte significa lo material obtenido, sobre el cual se encienden las velas de cumpleaños a la parte espiritual, como protección de las energías mal calificadas y pidiendo asistencia de Dios, al igual que se entonan alegres canciones a las asistencias espirituales; se obsequian regalos pidiendo prosperidad o felicidad para el nuevo ciclo que comienza.

Al soplar la vela de cumpleaños se pide un secreto deseo, el fuego no se sopla porque alejamos el elemento de nuestro ser; no obstante, soplar la vela de cumpleaños forma parte de la alegría y celebración.

Los allegados hacen un regalo para estrenar en la nueva etapa. Este año, tengo la bendición de honrar mi quincuagésimo séptimo aniversario con esta entrega, en gratitud al Eterno por las experiencias en este plano, la familia, los amigos, y los adversarios, maestros todos, parte del plan Divino. Gracias, gracias, gracias.

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