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¿Es posible la autarquía energética en RD?

La invasión rusa a la República de Ucrania ha generado un impacto negativo en la cadena de suministro de energéticos a nivel planetario. Esto así porque Rusia, siendo el segundo mayor exportador de petróleo y el primero en gas natural, ha sido objeto de sanciones financieras que presionan el suministro de los mismos, carbón mineral incluido, en una etapa post pandémica que venía afectada por un choque de oferta. En efecto, la OPEP a pesar de los requerimientos de occidente de que aumente su producción a los niveles pre pandémicos, se ha mantenido fiel a los acuerdos previos de solo incrementar 400,000 barriles de crudo diarios mensualmente.

Esta nueva realidad ha afectado la agenda de descarbonización que contempla una transición energética mediante una reducción en el uso de derivados del petróleo y gas natural sustentado en una ampliación del uso de las renovables en la matriz de consumo.

La República Dominicana, aunque no puede lograr una real autarquía energética debido a su total dependencia de energéticos importados –petróleo, gas natural y carbón mineral– si puede ampliar aún más su matriz energética dándole un mayor impulso a las energías renovables como las eólica, solar, hidro y biomasa.

Por tal motivo, alegra sobremanera que durante la visita de una misión de alto nivel del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) encabezada por su presidente Mauricio Clevert-Carone al Ministro de Energía y Minas, Ing. Antonio Almonte, se resaltara la importancia de la descarbonización del sector eléctrico y el apoyo financiero de la institución para lograr que las renovables alcancen las metas de participación del 25% en el 2025 y 30% en 2030 en la matriz de generación.

De igual manera, la visita que hicieran políticos argentinos y panameños a la Concesión Energética Punta Cana Macao (CEPM), empresa que ha venido apostando decisivamente hacia las energías renovables y a la movilidad eléctrica, con alrededor de 400 puntos de carga de Evergo en todo el país, y que se ha convertido en un referente obligado de eficiencia y visión empresarial corporativa de largo plazo en Latinoamérica, evidencia de que en nuestro país es posible reenfocar y eficientizar nuestra industria eléctrica en atención a los nuevos retos, replicando las exitosas experiencias circundantes.

En este sentido, corresponde al Ministerio de Energía y Minas (MEM) asumir el liderazgo de la transformación de la industria energética nacional en esta coyuntura que amplifica los retos y desafíos existentes. Demasiadas experiencias fallidas o truncas tenemos en la RD con la contrarreforma aplicada el proceso de capitalización.

Por consiguiente, en nuestro particular parecer, la Nueva Política Energética Nacional debe basarse en varios pilares básicos, a saber: i) una política de precios que refleje los costos reales de producción, sea en la tarifa eléctrica o en el sector de los combustibles, en el entendido de que solo una adecuada señal de precios genera eficiencia y racionalidad en el consumo; ii) una agresiva campaña de ahorro y conservación de energía, con el objetivo de enlazar Las Tres E (Ecología, Eficiencia y Economía) en la conciencia ciudadana para que se asimile que un uso eficiente de la energía impacta positivamente en el medio ambiente, en la economía doméstica y en la balanza de pagos del país; iii) un decidido fomento a las energías renovables, revisando y eficientizando los incentivos y eliminando las trabas que han venido retrasando su desarrollo, para aumentar la capacidad de las líneas de transmisión y fomentar la utilización de almacenamiento mediante baterías que garanticen potencia firme de las renovables; iv) atacar decididamente las ineficiencias de las Empresas Distribuidoras, reflejadas en su histórico bajo nivel de calidad de servicio, elevados niveles de pérdidas de energía y bajos niveles de cobranza; a estos fines, se podría empezar por EDEESTE, la empresa con peores índices de desempeño, separando los aspectos de Gestión de Recursos, Gastos de Capital y Operativos (CAPEX y OPEX) en atención a parámetros prestablecidos y fiscalizados por el Ministerio de Hacienda, del área de Gestión Comercial y de Pérdidas, quienes de manera supervisada tendrían parámetros de cumplimiento semestrales, tales como pérdidas, cobranzas, reconexiones, duración y frecuencia de interrupciones, etc., esta fiscalización sería responsabilidad del MEM y la SIE; v) expandir la cobertura utilizada por Hacienda para el LNG al carbón y al fuel oil para generación eléctrica; y vi) aprobar e incentivar la aplicación de la Ley de Eficiencia Energética, entre algunos aspectos puntuales.

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