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Casper Ruud, el discreto rival de Rafael Nadal en la final de Roland Garros

Sin hacer mucho ruido, Casper Ruud avanza con paso firme en el mundo del tenis. Primer noruego en entrar en el selecto Top 10, jugador con más victorias en tierra batida el año pasado, el domingo disputará su primera final de Roland Garros frente a su ídolo Rafael Nadal.

"A menudo en el supermercado la gente me dice que mi cara les suena de haberme visto en algún sitio", admite Ruud, aún sin el estatuto de estrella del deporte de su país como tienen el futbolista Erling Haaland o el fondista Johannes Klaebo. Una falta de popularidad que más que molestar, parece que divierte a este joven de 23 años.

Pionero en su país
Sin embargo, el hijo de Christian Ruud, que llegó a ser N.39 en la clasificación ATP, es un pionero en el tenis noruego. Tras ganar el pasado sábado al italiano Lorenzo Sonego al término de un partido encarnizado a cinco sets, el joven Casper se convirtió en el primer noruego en alcanzar los octavos de final de Roland Garros. En sus tres participaciones anteriores no había pasado de tercera ronda, lo mismo que le había ocurrido a su padre en 1995 y 1999.

En septiembre, Ruud ya había hecho historia para el tenis de su país al convertirse en el primer jugador noruego en meterse en el Top 10 mundial.

Un logro que recompensaba una temporada 2021 particularmente prolífica, con cinco torneos, siendo el segundo tenista con más títulos, igualado con Djokovic, solo por detrás de Alexander Zverev (6).

En esa temporada ganó 57 partidos, 28 de ellos en tierra batida, por solo 5 derrotas, presentando el mejor ratio del circuito en esta superficie. Unos resultados que le llevaron a jugar el Masters, donde alcanzó las semifinales.

En 2022, pese a una lesión en el tobillo y otra en el abdomen, seguida por una operación para extraer las muelas del juicio, el noruego retomó la senda del éxito con títulos en Buenos Aires y Ginebra, unas semifinales en Roma, unos cuartos en Múnich y Barcelona, una primera final de Masters 1000 en Miami (en duro) y como colofón su primera final de Grand Slam en Roland Garros.

Nadal, fuente de inspiración

Un orgullo para el noruego que desde pequeño "siempre quise jugar grandes torneos" y cuyo ídolo de niñez no era otro que Rafael Nadal, su rival en la final del domingo.

"Admiro a Rafa. Es el perfecto ejemplo de cómo comportarse en una cancha, nunca se rinde y nunca se queja. Ha sido mi ídolo toda mi vida", admitió este viernes tras ganar en semifinales al croata Marin Cilic.

"Es el único jugador del Big 3 (junto a Federer y Djokovic) contra el que nunca he jugado, así que supongo que este es el momento perfecto. Jugar contra él en una final de Grand Slam será genial. Ojalá para él también, jugar contra un estudiante de su academia", dijo recordando a cuando se forjaba como tenista hace un lustro en el centro de formación que el español tiene en su Mallorca natal.

Años antes de la cita del domingo, el joven Ruud practicaba tenis, pero también otros deportes como el fútbol, el hockey sobre hielo o el golf, que sigue practicando actualmente. De hecho, antes de su partido contra Cilic se le pudo ver calentando… con un balón de fútbol.

Fue a los 12 años cuando se decidió definitivamente por la pequeña bola amarilla. Siempre con Nadal como principal fuente de inspiración.

Aunque le entrene su padre, este antiguo N.1 en categoría junior, se entrena con regularidad en la academia de Nadal. "Poder golpear la pelota y charlar con él me ha ayudado mucho a alcanzar el nivel que tengo actualmente", reconocía hace un año.

Complejo de inferioridad
También se parece al español en su actitud humilde, como demostró en el partido de primera ronda, en el que se despidió del tenis Jo-Wilfred Tsonga, dejando todo el protagonismo pospartido al francés.

Ese gesto le ha llevado a ganarse el cariño de la afición francesa, él que no suele llamar la atención del público.

"Mi juego no es de los más espectaculares, algunos podrían decir incluso que es aburrido (…) Trato de ser sólido y hacer lo que sé hacer", admitió en 2021 un Ruud que al comienzo de su carrera también tenía complejo de inferioridad por proceder "de un pequeño país a nivel tenístico".

"Nunca tuve claro que pudiese lograr grandes cosas, pero en este momento siento que me estoy acercando. Ganar Roland Garros sería cumplir un sueño de niño", dijo esta semana en París.

Sus resultados en los dos últimos años le han hecho ganar confianza poco a poco. Nadal está advertido.

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