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Barco sin timón

Este gobierno no se cansa de dar muestras de que subió sin ningún tipo de plan, agenda o programa, y que desde el primer momento se dedicó a la improvisación, el desorden, rémoras que afectan sensiblemente la institucionalidad y el progreso.

El actual match entre el señor Roberto Santana y la procuraduría general de la República es un capítulo más de esta “telenovela” que tiene hastiada a la sufrida población, la cual se “chupa” a funcionarios que no funcionan y que le amargan su existencia, todo eso en medio de una asfixiante situación económica que la golpea inmisericordemente sin darle tregua.

Santana, quien está designado por decreto como asesor del Poder Ejecutivo en materia penitenciaria viola el organigrama estatal y tira por el suelo sus atribuciones, y de paso cuestiona al presidente de la República y coloca en tela de juicio a la procuraduría. Resulta sintomático cuando este funcionario “raudo y veloz”, lanza una serie de denuncias, acusando a alcaides de recibir muchos millones de pesos en sobornos, y a la procuraduría de ser una entidad incapaz.

Con su conducta, Roberto Santana actúa como Las Tres Divinas Personas, en donde el padre es Dios, el hijo es Dios, y el Espíritu Santo también es Dios. El “ni contigo ni sin ti” del ex rector le pasa por encima a instancias estatales, y de ahí que nadie entienda lo del decreto del Poder Ejecutivo, si el experto en sistemas penitenciarios evadió presentar su denuncia ante el presidente Luis Abinader, pero tampoco fue al despacho de la magistrada Miriam Germán con sus escandalosas acusaciones.

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